Un informe internacional señala que Estados Unidos busca instalar una presencia permanente de inteligencia en Venezuela para influir en la transición política y garantizar control operativo en el país.

La administración de Donald Trump estaría planificando el desembarco formal de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) tras la captura de Nicolás Maduro, según reveló CNN este martes 27. Aunque la diplomacia oficial recaerá en el Departamento de Estado, todo indica que la Casa Blanca se apoyará en la CIA para consolidar un proceso de reingreso a Venezuela, en un contexto marcado por la inestabilidad política y los desafíos de seguridad.

El rol inmediato de la CIA

El objetivo prioritario de la agencia sería establecer un entorno seguro y un centro de operaciones para los funcionarios estadounidenses que comiencen a trabajar en territorio venezolano. Además, se busca facilitar la comunicación con miembros del gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez. En una primera etapa, los funcionarios operarían desde una sede anexa a la CIA, antes de la reapertura de una embajada oficial. Cabe recordar que Estados Unidos cerró su representación diplomática en Caracas en 2019, en medio de la escalada de tensiones con el régimen chavista.

La semana pasada, el Departamento de Estado designó a Laura Dogu como directora de la oficina encargada de Venezuela, pocos días después de enviar personal diplomático y de seguridad para evaluar la viabilidad de reabrir una sede consular en Caracas. Según trascendió, la iniciativa responde a una petición directa que Trump habría recibido de sus asesores más cercanos.

“El Estado planta la bandera, pero la CIA influye”

Fuentes citadas por CNN remarcaron que, si bien el Departamento de Estado será la cara visible de la política exterior, la verdadera capacidad de influencia recaerá en la CIA. En ese sentido, el director de la agencia, John Ratcliffe, se convirtió en el primer alto funcionario estadounidense en visitar Venezuela tras la captura de Maduro. El 15 de este mes mantuvo reuniones con la presidenta interina y con líderes militares, en un gesto destinado a mostrar la voluntad de ambas partes de avanzar hacia una transición ordenada.

Durante el encuentro, Ratcliffe habría advertido que Venezuela ya no podrá ser utilizada como “refugio seguro” por los adversarios de Estados Unidos, en clara referencia a la presencia de actores internacionales vinculados a Rusia, Irán y grupos armados regionales.

Operaciones previas y agentes infiltrados

Días después de la detención de Maduro, trascendió que la CIA ya operaba en Venezuela desde hacía tiempo. Incluso se conoció la existencia de un agente infiltrado dentro del propio gobierno del dictador, lo que habría permitido a Washington ejecutar acciones precisas y debilitar el núcleo de poder chavista. Estos movimientos, según analistas, explican la rapidez con la que Estados Unidos logró delimitar el nuevo liderazgo político en el país latinoamericano.

Expectativas y dudas sobre la transición

A pesar de la expansión del papel de inteligencia, fuentes diplomáticas reconocen que los funcionarios estadounidenses aún esperan una orientación más clara de la Casa Blanca sobre cómo se administrará Venezuela en la etapa posterior a Maduro. La incógnita central es si la estrategia se limitará a garantizar estabilidad y seguridad, o si se avanzará hacia un esquema de influencia más profundo en la reconstrucción institucional del país.

La presencia de la CIA en Caracas, sumada al interés del Departamento de Estado en reabrir una sede consular, marca un giro significativo en la política estadounidense hacia Venezuela. El desenlace de esta transición definirá no solo el futuro inmediato del país, sino también el alcance de la influencia de Washington en la región.

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