La comunidad argentina en Estados Unidos atraviesa horas de conmoción tras conocerse la noticia del fallecimiento de Narela Barreto, la joven de 28 años cuyo paradero era desconocido desde el 23 de enero en la ciudad de Los Ángeles.

La confirmación fue transmitida por su padre al círculo familiar, aunque hasta el momento no se difundieron detalles oficiales sobre las circunstancias ni las causas de su muerte.

Una búsqueda marcada por la desesperación

Barreto había sido vista por última vez al subir a un vehículo de aplicación, según relató un testigo. Desde entonces, familiares y amigos impulsaron una intensa campaña de difusión en redes sociales y en las calles de Los Ángeles, con afiches en inglés y español que incluían su fotografía. La iniciativa buscaba alcanzar tanto a la comunidad local como a la latina, con el objetivo de obtener información que permitiera dar con su paradero.

La alerta se activó cuando amigas advirtieron que la joven no regresó a su domicilio en el centro de la ciudad californiana. Barreto residía sola y se desempeñaba laboralmente como camarera, aunque se había formado como traductora de inglés. Hacía aproximadamente dos años se había radicado en Estados Unidos, primero en Miami y luego en Los Ángeles, donde había construido su vida cotidiana.

Gestiones y descartes oficiales

En el marco de la búsqueda, allegados se comunicaron con el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) para descartar la posibilidad de que hubiera sido detenida. El organismo confirmó que no existía registro alguno de su aprehensión. Fuentes cercanas a la familia señalaron además que Barreto contaba con toda la documentación en regla y su estatus migratorio era regular.

Testimonios y líneas de investigación

El entorno de la joven aportó testimonios que abrieron distintas hipótesis. Su prima Violeta y su amiga Luján Roswell mencionaron la existencia de un vínculo con un joven colombiano, al que describieron como “una persona que iba y venía”. Roswell sostuvo ante la prensa: “Hay un sospechoso. No puedo hablar más, se está investigando”.

De acuerdo con lo relatado por su prima, el teléfono celular de Barreto permaneció encendido hasta el mediodía del día de la desaparición, momento en que se apagó y se perdió todo contacto. “Le dijo a su mamá que se iba a trabajar. Eso es lo último que sabemos de ella. Estamos esperando que llegue su padre para poder acceder a los videos de los edificios e intentar identificar el auto y el recorrido que hizo”, agregó la familiar.

Dolor e incertidumbre

El hallazgo sin vida de Narela Barreto pone fin a una búsqueda que mantuvo en vilo a su familia y a la comunidad argentina en el exterior, pero abre un nuevo capítulo de incertidumbre respecto a las circunstancias de su muerte. Las autoridades locales aún no brindaron información oficial sobre el caso, mientras que allegados esperan que la investigación avance para esclarecer lo ocurrido.

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