Un estudio del Centro de Estudios de Historia Económica Argentina y Latinoamericana (CEHEAL), dependiente de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, concluyó que el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) debería ubicarse hoy entre $1.509.000 y $1.838.000 para conservar el mismo poder adquisitivo que tenía cuando fue creado en 1964, durante el gobierno de Arturo Illia.
La cifra contrasta con el salario mínimo vigente, que asciende a $367.800, menos de una cuarta parte del valor actualizado.
Una pérdida de poder adquisitivo de más de cuatro veces
El estudio reconstruyó la capacidad de compra del salario mínimo original —14.000 pesos moneda nacional— y calculó cuánto debería percibir hoy un trabajador para acceder a la misma canasta de bienes y servicios.
Los resultados:
- Actualización por precio del asado: $1.605.000
- Actualización por costo del alquiler: $1.509.000
- Actualización por boleto de colectivo: $1.838.000
El rango final surge de estas tres referencias.
Cómo se hizo el cálculo: asado, alquiler y transporte
El investigador Ángel Cerra explicó que el equipo no utilizó índices generales de inflación, sino tres precios representativos del consumo cotidiano:
1. Kilo de asado
- 1964: costaba 130 pesos
- Con el salario mínimo se podían comprar 107 kilos
- Para comprar hoy esos mismos 107 kilos, el SMVM debería ser de $1.605.000
2. Alquiler de un 3 ambientes en CABA
- 1964: costaba 7.500 pesos
- Representaba el 53% del salario mínimo
- Para mantener esa relación hoy, el SMVM debería ser de $1.509.000
3. Boleto mínimo de colectivo
- 1964: costaba 6 pesos
- El salario mínimo equivalía a 2.333 viajes
- Replicar esa capacidad de movilidad hoy exige un SMVM de $1.838.000
Cerra resumió la metodología así:
“Calculamos cuánto debería ser el salario mínimo si permitiera comprar la misma cantidad de asado, cubrir el mismo porcentaje de una vivienda y pagar la misma cantidad de boletos que en 1964”.
El sentido original del salario mínimo y su transformación
El estudio también destaca que el SMVM fue concebido para cubrir las necesidades esenciales de un trabajador y su familia (dos adultos y dos hijos), incluyendo:
- alimentación
- vivienda
- vestimenta
- educación
- salud
- transporte
- vacaciones
- esparcimiento
- seguro y previsión social
Con el paso de las décadas, esa función se fue diluyendo.
Cerra lo explica así:
“Hoy el salario mínimo se usa más como referencia para otros cálculos que como una remuneración capaz de cubrir las necesidades básicas de una familia”.
Un retroceso histórico del poder adquisitivo
El informe del CEHEAL muestra que la pérdida de poder de compra del salario mínimo no es coyuntural, sino estructural, acumulada a lo largo de décadas de inflación, devaluaciones y cambios en la estructura del mercado laboral.
La comparación con 1964 —año en que se creó el SMVM y el Consejo del Salario— permite dimensionar la magnitud del deterioro: para mantener el mismo nivel de vida, el salario mínimo debería ser hoy entre cuatro y cinco veces mayor que el vigente.
