La tensión bélica en el Estrecho de Ormuz volvió a escalar este lunes 4 de mayo, luego de que el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) desmintiera categóricamente las versiones difundidas por medios iraníes sobre un supuesto impacto de misiles contra una fragata norteamericana.

La posición de Washington

“Ningún navío de la Marina de Estados Unidos ha sido atacado. Las fuerzas estadounidenses sostienen el Proyecto Libertad y mantienen un bloqueo a los puertos iraníes”, señaló CENTCOM en un comunicado oficial publicado en la red social X. El desmentido buscó llevar calma a los mercados internacionales, que reaccionaron con volatilidad ante las versiones cruzadas en la región.

La versión iraní

Horas antes, la agencia de noticias Fars había asegurado que el ejército de Teherán disparó dos misiles contra una fragata estadounidense que se aproximaba al estrecho ignorando advertencias de seguridad. Según el reporte, el ataque se produjo cerca del puerto de Yask, acusando al buque de violar las reglas de navegación marítima.

Este episodio se produce apenas un día después de que el presidente Donald Trump garantizara la protección de Estados Unidos a los buques de terceros países bloqueados en la zona, un corredor estratégico por el que circula cerca del 20% del petróleo mundial.

Drones contra buques petroleros

En paralelo, Emiratos Árabes Unidos denunció un incidente adicional: el uso de drones iraníes contra un buque petrolero en tránsito por el estrecho. La advertencia de Dubái refuerza la percepción de riesgo extremo para el transporte de crudo y la seguridad internacional.

Un corredor bajo máxima tensión

El Estrecho de Ormuz, vital para el comercio energético global, permanece prácticamente bloqueado desde el inicio de las hostilidades el 28 de febrero. Mientras Irán intenta reafirmar su control territorial mediante acciones militares, la Marina estadounidense despliega el Proyecto Libertad con el objetivo de garantizar el flujo de suministros energéticos.

La escalada de acusaciones y desmentidos refleja la fragilidad del equilibrio en la región y anticipa un escenario de alta incertidumbre, tanto en el plano geopolítico como en los mercados internacionales.

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