La crisis sanitaria a bordo del crucero MV Hondius continúa escalando y ya genera repercusiones diplomáticas, políticas y epidemiológicas en varios países. En medio del brote de hantavirus que dejó tres fallecidos y al menos ocho personas infectadas, un médico estadounidense denunció la falta absoluta de protocolos de desembarco y repatriación, mientras legisladores de Estados Unidos exigen una intervención urgente del gobierno federal.

El doctor Stephen Kornfield, médico residente del estado de Oregón que se encuentra entre los pasajeros, advirtió que la tripulación y los viajeros “no han recibido ninguna instrucción sobre cómo regresar a casa de forma segura ni sobre los procedimientos para abandonar el barco”. Kornfield se ofreció como voluntario para asistir a los enfermos luego de que el médico principal del buque también contrajera el virus, una situación que, según describió, dejó a la embarcación “sin capacidad sanitaria suficiente en un contexto de emergencia”.

Presión política en Washington: críticas a la respuesta federal y reclamos de repatriación inmediata

La denuncia del médico motivó una reacción inmediata en el Congreso estadounidense. La congresista demócrata Janelle Bynum, representante de Oregón, envió una carta urgente al secretario de Estado, Marco Rubio, y al director interino de los CDC, Jay Bhattacharya, reclamando asistencia consular y la repatriación inmediata de los 17 ciudadanos estadounidenses que permanecen a bordo.

En su misiva, Bynum calificó la respuesta del gobierno como “insuficiente y peligrosamente lenta”. “Los estadounidenses a bordo merecen que se tomen medidas. Cuatro días es tiempo más que suficiente para que el gobierno federal establezca una respuesta coordinada”, afirmó. Según la legisladora, los pasajeros están siendo “abandonados por su propio gobierno” en medio de un brote que “empeora hora tras hora”.

La congresista exigió una respuesta formal antes del cierre del jueves, mientras crece la presión política sobre la administración Trump para activar un operativo de evacuación similar a los implementados durante otras emergencias sanitarias en el extranjero.

Desde los CDC, en tanto, se limitaron a señalar que la situación está siendo monitoreada “de manera continua” y que la prioridad es “la seguridad de los ciudadanos estadounidenses”. El Departamento de Estado, por su parte, aseguró estar coordinando una “respuesta integral de todo el gobierno”, con contacto directo con los afectados y gestiones diplomáticas con los países involucrados.

Expansión del riesgo: vigilancia epidemiológica en EE.UU. y Canadá

La preocupación ya no se limita al MV Hondius. Varios pasajeros que desembarcaron antes de que se confirmara el brote regresaron a sus hogares en distintos estados de EE.UU. y otros países, lo que obligó a activar protocolos de vigilancia epidemiológica.

Los CDC recomendaron a todas las personas que estuvieron expuestas al virus mantenerse atentas a la aparición de síntomas durante 45 días, el período máximo de incubación estimado para el hantavirus.

Las autoridades sanitarias estatales confirmaron los siguientes monitoreos:

  • Georgia: dos residentes bajo observación domiciliaria.
  • Arizona: un pasajero monitoreado, sin síntomas hasta el momento.
  • Virginia: un viajero en buen estado general, pero en seguimiento estricto.
  • California: un número no especificado de personas bajo vigilancia epidemiológica.

Aunque el riesgo para la población general se considera “bajo”, los especialistas advierten que la situación es “dinámica y en evolución”, especialmente por la posibilidad —ya documentada en la variante Andes— de transmisión interhumana en ciertos contextos.

En Canadá, las autoridades confirmaron que dos ciudadanos estuvieron a bordo del MV Hondius y que un tercero pudo haber compartido vuelo con un pasajero infectado. El país trabaja en coordinación con socios internacionales para rastrear contactos y evaluar riesgos.

Un barco bajo escrutinio internacional

Mientras tanto, el MV Hondius continúa su navegación bajo estricta supervisión técnica y sanitaria. La embarcación permanece en el centro de un complejo entramado diplomático que involucra a España, Cabo Verde, Países Bajos, Estados Unidos y Canadá, además de la Organización Mundial de la Salud, que sigue de cerca la evolución del brote.

La falta de protocolos claros, la incertidumbre sobre el desembarco y la creciente presión política en Washington han convertido al caso en un nuevo punto de tensión internacional, con un escenario que se modifica día a día y mantiene en vilo a la comunidad global.

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