El Departamento de Defensa de Estados Unidos abrió un nuevo capítulo en la divulgación de información vinculada a los Objetos Voladores No Identificados (OVNIs), al iniciar un proceso de desclasificación de más de 150 archivos militares que permanecieron bajo reserva durante décadas. La decisión, que involucra reportes operativos, registros de radares, testimonios de pilotos y análisis internos, marca un giro institucional en la forma en que el país aborda los llamados Fenómenos Anómalos No Identificados (UAP, por sus siglas en inglés).
Según fuentes del Pentágono, parte del material había sido retenido por razones de seguridad nacional, debido a que su difusión podría revelar capacidades tecnológicas sensibles de las Fuerzas Armadas. La revisión y publicación de los documentos estará a cargo de la Oficina de Resolución de Anomalías en Todos los Dominios (AARO), el organismo creado para centralizar las investigaciones sobre fenómenos aéreos, marítimos y espaciales que no encajan en las categorías convencionales.
Entre los archivos figuran grabaciones captadas por aviones de combate de la Marina, informes sobre maniobras consideradas “inusuales” y evaluaciones técnicas que, hasta ahora, solo circulaban en ámbitos restringidos. El interés por estos fenómenos, históricamente relegado a los márgenes del debate público, se transformó en un tema de creciente relevancia institucional y legislativa dentro de Estados Unidos.
Trump reconoce informes “difíciles de explicar” y pide mayor transparencia
En una entrevista reciente, el presidente Donald Trump se refirió a la nueva ola de revelaciones y admitió haber recibido reportes que “eran difíciles de explicar”. El mandatario señaló que numerosos pilotos militares describieron objetos capaces de desplazarse a velocidades imposibles, y sostuvo que el gobierno “debería brindar más información al público”.
Las declaraciones del presidente se suman a un clima político en el que la demanda de transparencia sobre los UAP se volvió transversal, impulsada tanto por legisladores como por ex funcionarios de inteligencia que reclaman una política de divulgación más amplia.
Republicanos denuncian opacidad: “El Pentágono no está siendo transparente”
La presión legislativa se intensificó en el Capitolio. Un panel integrado mayoritariamente por legisladores republicanos cuestionó el nivel de apertura del Departamento de Defensa, encabezado por Pete Hegseth, y acusó al Pentágono de retener información clave.
Durante una audiencia reciente, el presidente del Comité de Servicios Armados, Mike Rogers, afirmó que “la ciudadanía tiene derecho a conocer qué objetos fueron detectados en el espacio aéreo estadounidense y por qué algunos casos siguen sin respuesta”. Según los legisladores, aún existen registros clasificados que no fueron entregados al Congreso, pese a los pedidos formales de acceso.
Ex funcionarios de inteligencia y ex militares invitados al panel reforzaron las críticas. Algunos señalaron que ciertos incidentes registrados por pilotos “habrían sido minimizados o archivados sin explicaciones concluyentes”, lo que alimenta sospechas sobre la existencia de información no divulgada.
Un debate que deja de ser marginal
La desclasificación de los archivos y el creciente involucramiento del Congreso consolidan un cambio de época en la política estadounidense respecto de los fenómenos aéreos no identificados. Lo que durante décadas fue tratado como un tema periférico o asociado a la cultura popular, hoy se discute en audiencias formales, con participación de altos mandos militares, científicos y legisladores de ambos partidos.
La AARO, creada para ordenar y profesionalizar la investigación, enfrenta ahora el desafío de procesar y contextualizar un volumen de información que podría redefinir la comprensión oficial sobre los UAP. Mientras tanto, la expectativa pública crece ante la posibilidad de que los nuevos documentos aporten claridad —o profundicen el misterio— sobre algunos de los episodios más enigmáticos registrados por las Fuerzas Armadas estadounidenses.
