La Expo EFI, principal cumbre financiera del país, expuso con claridad la doble velocidad de la macroeconomía argentina. Mientras el sector energético celebra récords de producción y radar de inversiones, la industria reclama previsibilidad frente a los costos de un invierno que ya anticipa cortes de suministro.
El “rockstar” de la energía
“Este año vamos a romper el récord de producción petrolera del millón de barriles por día”, aseguró Horacio Marín, presidente de YPF, en el inicio del evento. Con tono triunfalista, el ejecutivo destacó que la industria del Gas Natural Licuado (GNL) se beneficia del contexto internacional, marcado por la guerra en Irán, y que Argentina, al ser una región sin conflictos, se presenta como destino seguro para inversiones en proyectos inscriptos en el RIGI.
Marín se mostró como una figura central del encuentro, saludando y fotografiándose con asistentes, en un gesto que reforzó la idea de YPF como “estrella” del sector energético.
El cuello de botella del transporte
Sin embargo, la otra cara de la realidad quedó expuesta con la llegada anticipada del frío. Distribuidoras como Metrogas y Naturgy aplicaron cortes de suministro a estaciones de GNC e industrias con contratos interrumpibles en ciudades como La Plata y Mar del Plata. La medida no afectó a usuarios residenciales, pero evidenció un problema estructural: la infraestructura de transporte resulta insuficiente para trasladar los excedentes de Vaca Muerta hacia los grandes centros de consumo en picos de demanda.
Camuzzi Gas también aplicó restricciones en cinco usinas del sur del país. Las compañías explicaron que la prioridad es garantizar el abastecimiento de hogares, hospitales y escuelas, dejando al sector productivo en situación de vulnerabilidad.
Reclamo industrial y costos del GNL
La Unión Industrial Argentina (UIA) reaccionó de inmediato. En su reunión de Junta Directiva, la entidad planteó la necesidad de asegurar previsibilidad en el suministro energético y de mitigar el impacto de los mayores costos del GNL durante el invierno. La central fabril advirtió que la volatilidad internacional complica las condiciones de abastecimiento y propuso medidas transitorias para preservar la producción nacional.
El rol de Enarsa y la política fiscal
El Gobierno evaluaba transferir las importaciones de GNL a privados, pero por ahora mantiene el esquema con Enarsa, que compra el commodity y subsidia precios para aliviar tarifas y contener la inflación. La Secretaría de Energía ya adjudicó un barco con cargamento de GNL y espera otros tres para mayo, frente a los 25 que se necesitaron el año pasado.
En paralelo, el Ministerio de Economía, encabezado por Luis Caputo, ratificó que el superávit fiscal es “innegociable”. El Palacio de Hacienda pidió a los ministerios un ajuste del 2% en gasto corriente y del 20% en gasto de capital, en un contexto de caída de recaudación por la baja actividad y el consumo.
Una paradoja energética
El caso de YPF refleja la paradoja de la economía argentina: mientras la producción petrolera y el potencial exportador se proyectan como motores de crecimiento, la falta de infraestructura y la fragilidad fiscal exponen cuellos de botella que afectan directamente a la industria y al consumo interno. La foto de Marín como “rockstar” energético convive con la realidad de un país que aún depende de importaciones costosas para atravesar el invierno.
