La estrategia energética argentina enfrenta un nuevo desafío de cara al invierno. La empresa estatal Energía Argentina S.A. (Enarsa) evalúa adquirir hasta 20 cargamentos de gas natural licuado (GNL) entre mayo y octubre, en un mercado internacional presionado por la guerra en Irán y las restricciones de suministro desde Medio Oriente.
Compras inmediatas y planificación
Enarsa ya solicitó tres cargamentos para la segunda mitad de mayo y adquirió el primero del año a comienzos de abril. Las temperaturas invernales en el hemisferio sur, que se extienden entre mayo y septiembre, obligan a reforzar el abastecimiento para calefacción y consumo residencial.
Un mercado global bajo presión
El suministro de GNL desde Catar y Emiratos Árabes Unidos se vio afectado por el cierre del estrecho de Ormuz y los daños sufridos en la terminal de Ras Laffan. La demanda argentina coincide con la de compradores de Asia y del hemisferio norte, que buscan reemplazar suministros interrumpidos y cubrir picos de refrigeración en verano.
Vaca Muerta y la transición energética
Las importaciones de GNL han disminuido en los últimos años gracias al desarrollo de la formación de shale Vaca Muerta y la construcción de gasoductos que transportan gas hacia centros industriales y residenciales. Sin embargo, Argentina aún depende de cargamentos externos para cubrir picos de demanda invernal.
En 2025, Enarsa importó 24 cargamentos de GNL entre abril y agosto, según datos de seguimiento marítimo. A largo plazo, el país busca convertirse en exportador de GNL, pero la transición requiere inversiones en infraestructura y plantas de licuefacción.
Impacto económico
La restricción de la oferta derivada de la guerra podría elevar los precios de las próximas licitaciones. No obstante, analistas señalan que el impacto en la balanza comercial energética podría compensarse con mayores ingresos por exportaciones de petróleo de shale, que se consolidan como motor de divisas en el corto plazo.
