El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a agitar el tablero internacional con declaraciones que incrementan la tensión con Cuba. En un encuentro con periodistas en el Salón Oval de la Casa Blanca, afirmó que sería “un gran honor” para él “tomar Cuba”, en medio de un escenario marcado por el bloqueo energético que afecta a la isla y por negociaciones discretas entre Washington y La Habana.
Una frase que reaviva tensiones históricas
“Creo realmente que tendré el honor de tomar Cuba, de alguna manera. Quiero decir liberarla, o tomarla”, expresó Trump, al tiempo que presionó para que el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, abandone el poder. Las palabras del mandatario estadounidense se inscriben en una larga historia de confrontación entre ambos países, marcada por más de seis décadas de embargo económico, sanciones y tensiones diplomáticas desde la revolución de 1959.
Cuba en crisis energética
El contexto interno de la isla agrava la situación. Este lunes, la compañía eléctrica nacional informó sobre un apagón generalizado que dejó a gran parte del país sin suministro. La crisis energética, producto de la escasez de combustible y de problemas estructurales en el sistema eléctrico, ha profundizado las dificultades económicas de los cubanos.
La presión estadounidense se intensificó tras la invasión a Venezuela y el bloqueo en la provisión de petróleo hacia Cuba. Washington amenaza con sanciones a los países que intenten abastecer de crudo a la isla, bajo el argumento de que su Gobierno comunista representa una “amenaza” regional.
Negociaciones discretas y exigencias de Washington
Según reveló el diario The New York Times, el Gobierno estadounidense exige la salida de Díaz-Canel en el marco de las conversaciones bilaterales. “Los estadounidenses han hecho saber a los negociadores cubanos que el presidente debe irse, pero dejan en manos de los cubanos la decisión sobre la continuación de los acontecimientos”, citó el medio, en referencia a fuentes familiarizadas con el proceso.
Díaz-Canel, de 65 años, reconoció la existencia de negociaciones, aunque evitó dar detalles sobre su contenido. Para Washington, remover al jefe de Estado permitiría cambios estructurales en la economía cubana, algo que consideran improbable bajo su liderazgo.
Impacto regional y global
Las declaraciones de Trump llegan en un momento de creciente debate internacional sobre la política de Estados Unidos hacia Cuba y el impacto humanitario de las sanciones. Organismos multilaterales y gobiernos de la región han advertido sobre el deterioro de las condiciones de vida en la isla y la necesidad de encontrar soluciones que eviten un colapso social.
La frase del mandatario estadounidense, al plantear la posibilidad de “tomar Cuba”, reaviva los fantasmas de la intervención directa y coloca a la relación bilateral en un punto de máxima tensión, con consecuencias que podrían trascender el ámbito regional y proyectarse en el tablero geopolítico global.
