La tensión en el Golfo Pérsico alcanzó un nuevo nivel crítico luego de que Irán lanzara una nueva ola de ataques contra embarcaciones petroleras, intensificando lo que la Agencia Internacional de Energía calificó como la mayor disrupción del mercado petrolero de la historia. El crudo Brent superó brevemente los 100 dólares por barril, en un repunte que refleja la creciente incertidumbre sobre el suministro energético mundial.
Escalada en aguas iraquíes y omaníes
Los ataques contra dos buques frente a la costa de Irak obligaron a suspender operaciones en las terminales petroleras del país. La Organización Estatal para la Comercialización de Petróleo (SOMO) identificó a las embarcaciones afectadas como el Safesea Vishnu, con bandera de Islas Marshall, y el Zefyros, con bandera de Malta. En un comunicado, la entidad advirtió que el incidente representa “una amenaza para la seguridad de la navegación marítima y de las actividades petroleras en aguas territoriales iraquíes”.
En Omán, la terminal de Mina Al Fahal fue evacuada como medida preventiva, aunque posteriormente reanudó operaciones. Sin embargo, la interrupción temporal evidenció la expansión del conflicto más allá del estrecho de Ormuz, afectando incluso a los pocos puertos que aún permiten la salida de crudo desde Medio Oriente. Drones también impactaron tanques de combustible en el puerto de Salalah, lo que llevó a suspender operaciones en sus terminales de contenedores y carga general.
El estrecho de Ormuz, prácticamente cerrado
El estrecho de Ormuz, por donde transita cerca de una quinta parte del flujo mundial de petróleo, permanece prácticamente cerrado desde el inicio de la guerra. Irak, Kuwait y Arabia Saudita han reducido su producción, mientras que Arabia Saudita intenta desviar exportaciones a través del oleoducto hacia Yanbu, en el mar Rojo. Emiratos Árabes Unidos mantiene envíos desde Fujairah, su principal terminal fuera de Ormuz, aunque algunos armadores evitan el puerto por temor a nuevos ataques.
Estas alternativas, sin embargo, no logran compensar los aproximadamente 20 millones de barriles diarios que normalmente circulaban por la vía marítima. Analistas advierten que el impacto de la liberación de reservas de emergencia anunciada por la Agencia Internacional de Energía será limitado, dado el ritmo al que esos suministros pueden llegar al mercado.
Reacciones de los mercados y advertencias de expertos
El precio del crudo Brent llegó a subir hasta un 10% el jueves, mientras los combustibles como el diésel y el queroseno para aviones se disparan en diversas regiones del mundo. La Agencia Internacional de Energía estimó que el conflicto recortará la oferta global en 8 millones de barriles diarios este mes, la mayor interrupción jamás registrada.
“Creíamos que el peor escenario ya se había materializado con el cierre de facto del estrecho de Ormuz durante casi dos semanas”, señaló Xu Muyu, analista senior de crudo en Kpler Ltd. “Pero la evacuación naval en Omán sugiere que la situación podría deteriorarse aún más”. Warren Patterson, estratega de materias primas en ING Groep NV, agregó que “el mercado tendrá que empezar a preocuparse por algo más que los flujos de petróleo a través del estrecho de Ormuz”.
Una crisis con impacto global
La prolongación del conflicto amenaza con desatar una crisis energética de alcance mundial. Las refinerías de la región han reducido su producción o cerrado por completo, mientras que países consumidores enfrentan escasez y precios récord. La liberación coordinada de 400 millones de barriles de reservas estratégicas, anunciada por la AIE, no logró enfriar el avance de los precios, y los operadores esperan detalles sobre la rapidez con la que esos volúmenes podrán incorporarse al mercado.
La crisis del transporte marítimo en Medio Oriente se perfila así como un punto de inflexión en la seguridad energética global, con repercusiones que podrían extenderse durante meses y alterar de manera duradera el equilibrio de los mercados internacionales.
