El ministro del Interior, Diego Santilli, continúa desplegando una estrategia de acercamiento con mandatarios provinciales para consolidar consensos en torno a la agenda legislativa del Gobierno.
En una nueva reunión celebrada en la denominada “Casa de Salta”, ubicada en la Ciudad de Buenos Aires, el funcionario recibió a Gustavo Sáenz (Salta), Osvaldo Jaldo (Tucumán) y Raúl Jalil (Catamarca). El encuentro giró en torno a las reformas estructurales que el oficialismo busca impulsar en sesiones extraordinarias: la reforma laboral, la ley penal juvenil, la Ley de Glaciares y el acuerdo con el Mercosur.
Un diálogo marcado por tensiones fiscales
Durante la conversación, los gobernadores plantearon su preocupación por el impacto que la reforma laboral podría tener en los recursos coparticipables de las provincias, debido a las modificaciones tributarias previstas. Aunque el encuentro fue calificado como “positivo” por las partes, quedaron asuntos pendientes de resolución, especialmente en lo relativo a la compensación de fondos.
Santilli, en conferencia de prensa posterior, reconoció la complejidad del tema: “Estamos trabajando sobre las cuentas fiscales de cada una de las provincias, entendiendo que los argentinos quieren que haya baja de impuestos, como viene haciendo Javier Milei”. Sin embargo, la definición final sobre este punto recaerá en el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, quien concentra las decisiones sobre el destino de los recursos nacionales.
Propuestas de compensación y advertencias provinciales
Los mandatarios del norte propusieron alternativas para mitigar la caída de ingresos, entre ellas la coparticipación del impuesto al cheque. Sáenz, en particular, valoró la iniciativa de modernizar la legislación laboral, pero advirtió que ello no debe hacerse “afectando a las provincias y a los gremios”. El gobernador salteño fue contundente: de aprobarse el proyecto en su versión actual, su provincia resignaría alrededor de 80.000 millones de pesos. “La recaudación viene cayendo por la baja en el consumo y el retroceso del IVA; por eso buscamos algún tipo de compensación para no seguir resignando fondos”, señaló.
Próximos pasos y nuevos interlocutores
En paralelo, Santilli tiene previsto viajar a Corrientes para reunirse con el gobernador Juan Pablo Valdés, en el marco de su ronda de conversaciones destinada a sumar voluntades para la aprobación del proyecto. La visita se dará en un contexto complejo para la administración libertaria, que enfrenta reclamos de varios mandatarios por la sanción de la Ley de Emergencia Ígnea, ante los incendios que afectan a la Patagonia. Desde el Ejecutivo reconocen que existen “grandes chances” de avanzar en esa iniciativa, aunque todavía se debate el formato legislativo más adecuado.
Un tablero político en movimiento
La estrategia de Santilli busca posicionarlo como el interlocutor privilegiado entre el Gobierno nacional y las provincias, en un escenario donde las reformas estructurales se presentan como un desafío político y económico de gran magnitud. La negociación con los gobernadores se convierte en una pieza clave para garantizar la viabilidad de los proyectos en el Congreso, mientras las provincias insisten en que cualquier modernización normativa debe contemplar mecanismos de compensación que preserven sus recursos fiscales.
En este marco, la reforma laboral se erige como uno de los ejes más sensibles de la agenda oficialista: una iniciativa que promete modernizar el mercado de trabajo, pero que al mismo tiempo abre un debate profundo sobre la distribución de fondos y el equilibrio entre Nación y provincias.
