El presidente argentino Javier Milei arribó a Santiago de Chile en la noche del martes acompañado por su hermana, la secretaria general de la Presidencia Karina Milei, para participar este miércoles de la ceremonia de traspaso de mando en el Congreso Nacional de Valparaíso. Allí, Gabriel Boric entregó la banda presidencial a José Antonio Kast, quien asumió con el 55% de los votos, convirtiéndose en el mandatario más votado de la historia chilena.
Aunque estaba prevista una reunión bilateral entre Milei y Kast antes de la ceremonia, el encuentro fue cancelado a último momento por “temas de agenda”. La visita del presidente argentino se inscribe en su estrategia de fortalecer vínculos con gobiernos de derecha en la región, en línea con su proyecto de consolidar una alianza latinoamericana de corte liberal-conservador.
Gestos políticos y vínculos regionales
En el Congreso, Milei saludó a Kast y a su esposa, María Pía Adriasola, y se mostró sonriente junto a Flavio Bolsonaro, hijo del ex presidente brasileño Jair Bolsonaro. La imagen buscó reforzar la sintonía ideológica entre los nuevos liderazgos de la derecha regional.
La relación entre Milei y Kast ya había tenido un primer capítulo en diciembre, apenas dos días después de la victoria del chileno en el balotaje. En aquella ocasión, ambos dirigentes coincidieron en la necesidad de avanzar en una agenda común de libre comercio y seguridad regional, alineada con la postura de Washington.
En esta oportunidad, la estadía de Milei será breve: junto a su hermana regresará a Buenos Aires en un vuelo especial a las 15.
Los asistentes internacionales
La asunción de Kast reunió a una docena de presidentes y líderes internacionales. Entre ellos, Rodrigo Paz (Bolivia), Yamandú Orsi (Uruguay), Daniel Noboa (Ecuador), Santiago Peña (Paraguay), Rodrigo Chaves (Costa Rica), Nasry Asfura (Honduras), José Raúl Mulino (Panamá), Luis Abinader (República Dominicana), Vahagn Khachaturyan (Armenia) y Tamás Sulyok (Hungría).
También participaron el rey Felipe VI de España, la líder opositora venezolana María Corina Machado y el primer ministro de Haití, Alix Didier Fils-Aimé. Algunos mandatarios enviaron representantes: Nayib Bukele delegó en su vicepresidente Félix Ulloa, mientras que Giorgia Meloni fue reemplazada por su canciller Antonio Tajani. En nombre de Estados Unidos asistió Christopher Landau, subsecretario de Estado.
El gran ausente fue el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, quien alegó problemas de agenda. Sin embargo, medios brasileños señalaron que su ausencia respondió a la presencia de los hijos de Jair Bolsonaro, hoy enfrentado judicialmente con el gobierno de Lula.
Kast: un giro político en Chile
La llegada de José Antonio Kast a La Moneda marca un viraje político en Chile tras cuatro años de gobierno de izquierda bajo Gabriel Boric. Kast, de perfil ultraconservador y liberal en lo económico, propone un programa centrado en la reducción del gasto público, la baja de impuestos corporativos y un mayor protagonismo del sector privado en el crecimiento económico.
Su discurso sobre seguridad y migración ha sido uno de los ejes más polémicos: plantea bloquear pasos fronterizos no habilitados con drones y barreras, además de impulsar la expulsión masiva de extranjeros indocumentados. En campaña evitó pronunciarse sobre temas sensibles como el aborto, el matrimonio igualitario y la adopción por parte de parejas del mismo sexo, aunque su historial político refleja posiciones contrarias a esos derechos.
Hijo de un ex militante nazi que emigró a Chile tras la Segunda Guerra Mundial, Kast alcanzó la presidencia en su tercer intento, consolidando un liderazgo que combina tradición conservadora con un discurso de cambio bajo el lema “La fuerza del cambio”.
Un tablero regional en movimiento
La presencia de Milei en la asunción de Kast, sumada a los gestos de cercanía con referentes de la derecha regional, refuerza la idea de un nuevo bloque político en América Latina. La cancelación de la bilateral no opacó el mensaje central: Argentina y Chile buscan estrechar lazos en un contexto de reconfiguración ideológica en la región, con Washington como aliado estratégico y con Brasil como actor ausente en esta foto de poder.
