El comercio en Río Grande atraviesa una de sus etapas más críticas en décadas. Así lo expresó con preocupación Luis Schreiber, referente del Centro de Almaceneros e integrante de la Cámara de Comercio local, quien trazó un diagnóstico alarmante sobre la situación del sector.

El dirigente describió un escenario marcado por la caída sostenida del consumo, el aumento del desempleo y un endeudamiento que no deja de crecer.

“Estamos cada vez más endeudados, más ajustados y con menos margen de maniobra. No sabemos hasta cuándo vamos a aguantar. Los comercios se están alargando, pero cada vez quedamos menos en pie”, expresó Schreiber, visiblemente afectado por la realidad que golpea a cientos de pequeños y medianos comerciantes de la ciudad.

El dirigente comparó el contexto actual con el vivido durante los años noventa, cuando la combinación de ajustes económicos, despidos masivos en la industria y pérdida del poder adquisitivo generó una profunda crisis social. “Ya lo vivimos, y lamentablemente se está repitiendo. La gente no da más y el comercio tampoco”, advirtió.

El consumo, cada vez más virtual y endeudado

Uno de los indicadores más claros del deterioro económico, según Schreiber, es el cambio en los hábitos de consumo. En su propio comercio, el 95% de las ventas se realiza mediante tarjetas de crédito o billeteras virtuales, lo que implica mayores comisiones para los comerciantes y plazos más extensos para cobrar. “Comprar comida en tres cuotas sin interés es una herramienta útil, pero desesperante. La gente come hoy y paga en tres meses. Si no puede pagar, la tarjeta la castiga con intereses usurarios”, explicó.

Este fenómeno, que se extiende en toda la ciudad, refleja la pérdida de liquidez de las familias fueguinas, que recurren al financiamiento para cubrir necesidades básicas como la alimentación.

Obra pública paralizada, empleo en retroceso

Otro factor que agrava la situación es el freno a la obra pública y el cierre de empresas constructoras. Según datos relevados por la Cámara de Comercio, el registro de constructoras cayó cerca de un 5% en los últimos meses. “Donde no hay obra, hay despidos. Y donde hay despidos, hay menos consumo. Es una cadena que termina golpeando al comercio”, señaló Schreiber, aludiendo al efecto dominó que genera la paralización de la inversión estatal.

Medidas fiscales insuficientes

Respecto de las iniciativas municipales que buscan aliviar la carga tributaria del sector comercial, Schreiber fue contundente: “Bajar impuestos no sirve si la economía no se mueve. Cuando hay trabajo y se genera riqueza, todo fluye. Pero hoy lo que falta es empleo real. Sin movimiento económico, no hay alivio fiscal que alcance”.

En ese sentido, reclamó políticas públicas que promuevan la reactivación del empleo y la inversión productiva, como condición indispensable para recuperar el dinamismo comercial.

Un sector en agonía

La conclusión del dirigente fue clara y sin eufemismos: “El comercio está en una agonía extendida, sin horizonte de mejora”. En su mensaje, Schreiber apeló a la sensibilidad de los gobiernos y a la urgencia de implementar medidas concretas que permitan revertir el deterioro del tejido económico local.

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