La muerte de Eduardo Betancourt, un enfermero de 44 años oriundo de Gualeguaychú, Entre Ríos, reavivó las sospechas sobre una red clandestina de consumo de drogas anestésicas conocida como las “Propofest”. El hallazgo de su cuerpo en un departamento de Palermo, rodeado de ampollas de fármacos de uso hospitalario, se suma al fallecimiento del anestesista Alejandro Zalazar y al robo de medicamentos del Hospital Italiano, por el que dos médicos están imputados.

El hallazgo en Palermo

Betancourt había llegado a Buenos Aires hacía un mes en busca de trabajo. Tras varios días sin contacto, su hermana denunció la desaparición y la Policía ingresó al domicilio de la calle Fray Justo Santa María de Oro, donde lo encontró sin vida. El cuerpo estaba sentado en una silla, con sangre en la boca y una lesión compatible con punción venosa en el antebrazo derecho.

En el lugar se hallaron cuatro ampollas abiertas de midazolam y fentanilo, además de guantes descartables, jeringas y agujas usadas. La sorpresa mayor fue el hallazgo de una bolsa con 112 ampollas intactas de distintas drogas: propofol, lidocaína, clonazepam, diazepam, ketorolac, adrenalina, succinilcolina, entre otras. También se incautaron tres teléfonos celulares y documentación personal. La causa quedó caratulada como “averiguación de causales de muerte” y está a cargo del fiscal Alberto Vasser.

Conexiones con el caso Zalazar

El fallecimiento de Betancourt guarda similitudes con el de Alejandro Zalazar, anestesista de 31 años hallado muerto en febrero en su departamento de Juncal al 4600, a pocas cuadras de Palermo. En esa ocasión, el cuerpo presentaba una vía conectada en el pie y marcas de catéter en el otro. En ambos casos no hubo signos de violencia ni accesos forzados.

La investigación apunta a establecer si existe un vínculo entre las muertes y las llamadas “Propofest”, reuniones clandestinas en las que se consumían drogas anestésicas con fines recreativos, bajo la supervisión de un supuesto “guardia médico”.

El robo de fármacos en el Hospital Italiano

En paralelo, la Justicia investiga el faltante de ampollas de propofol y fentanilo en el Hospital Italiano. Dos médicos de la institución, Hernán Boveri (45) y Delfina Lanusse (29), fueron imputados. Ambos declararon su inocencia, aunque el testimonio de jefes del área de anestesiología complicó su situación al señalar problemas de consumo reconocidos por la residente.

Boveri admitió haber suministrado drogas a Lanusse en varias ocasiones, aunque aseguró que fue con su consentimiento. Ella, por su parte, lo acusó de haberla incitado. La causa derivó en allanamientos a domicilios particulares y a la Federación Argentina de Asociaciones de Anestesia, donde se secuestraron ampollas, jeringas, dispositivos médicos y documentación.

Qué son el Propofol y el Fentanilo

El propofol es un inductor anestésico de acción rápida, utilizado en procedimientos como endoscopías y colonoscopías. Su administración indebida puede provocar depresión respiratoria y resultar fatal.

El fentanilo, por su parte, es un opioide sintético de alta potencia empleado en cirugías para inducir sedación y analgesia profunda. Su uso irregular genera riesgo de adicción y sobredosis.

En las “Propofest”, según las investigaciones, se utilizaban incluso equipos médicos robados, como bombas de infusión y dispositivos de ventilación manual (ambú), para atender emergencias durante los llamados “viajes controlados”.

Una trama en expansión

La conjunción de muertes sospechosas, robo de fármacos y fiestas clandestinas configura un escenario alarmante para la comunidad médica y judicial. Las investigaciones buscan determinar si existe una red organizada detrás de la circulación ilegal de anestésicos y opioides, y hasta qué punto los profesionales involucrados actuaban como proveedores de estas sustancias.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *