El Gobierno nacional dio un paso clave en el proceso de privatización de la operatoria de Gas Natural Licuado (GNL), con la presentación de dos ofertas técnicas en la licitación pública nacional e internacional impulsada por Energía Argentina (ENARSA). El objetivo es definir qué empresa se hará cargo de la importación y comercialización del fluido regasificado durante el invierno, en el marco de una estrategia que busca reducir la intervención estatal y ampliar la participación privada en el sector energético.
El proceso licitatorio
Según informó la Secretaría de Energía, las ofertas corresponden al Sobre 1 (técnico), mientras que el lunes 13 de abril se abrirán las propuestas económicas (Sobre 2), en un acto transmitido en vivo por el canal de YouTube de ENARSA. La adjudicación está prevista para el martes 21 de abril, fecha en la que se definirá el agente comercializador–agregador que operará el abastecimiento de GNL para el mercado interno.
El esquema prevé que el adjudicatario sea responsable de la importación del gas natural licuado y su posterior comercialización como gas regasificado, utilizando la terminal de Escobar durante el período de mayor demanda estacional.
Privatización y desinversión estatal
La iniciativa se enmarca en la Ley Bases, que impulsa la desinversión del Estado en áreas donde el sector privado puede asumir un rol operativo. En paralelo, el cronograma oficial incluye otra instancia relevante: el martes 14 de abril se abrirán las ofertas técnicas para la venta del paquete accionario que posee el Estado en CITELEC, sociedad controlante de TRANSENER.
Con este esquema, el Gobierno busca avanzar en la retirada del Estado de operatorias comerciales, promoviendo un modelo basado en la competencia y la participación privada en la gestión de actividades vinculadas al sector energético.
Riesgos internacionales: la advertencia de TotalEnergies
El proceso de privatización se desarrolla en un contexto internacional marcado por tensiones en Medio Oriente. El CEO de TotalEnergies, Patrick Pouyanné, advirtió en la conferencia CERAWeek de Houston que los precios del GNL podrían dispararse desde junio si el Estrecho de Ormuz continúa cerrado.
La advertencia encendió las alarmas en Europa, que necesita reponer reservas de gas para el próximo invierno. “Si el Estrecho de Ormuz no vuelve a abrirse, puedo prever un precio muy alto para el GNL hacia el verano y septiembre”, señaló Pouyanné.
El cierre de esa ruta crítica no solo afecta el tránsito de crudo, sino también el comercio global de gas licuado, con impacto directo en abastecimiento, costos industriales y cadenas de suministro. La crisis energética posterior a la invasión rusa de Ucrania ya había colocado al GNL en el centro de la estrategia europea, y ahora la situación en Medio Oriente amenaza con un nuevo shock de alcance global.
