Con la identificación y devolución de los restos de Ran Gvili, Israel confirmó este lunes 26 de enero la repatriación del último rehén secuestrado durante el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023. El Ejército israelí informó que, con este procedimiento, concluye el proceso de recuperación de todos los rehenes capturados en aquella jornada, cerrando uno de los capítulos más dolorosos del conflicto.

La repatriación de Ran Gvili

El proceso de identificación fue realizado por el Centro Nacional de Medicina Forense, en coordinación con la policía israelí y el rabinato militar. Una vez concluido, las autoridades notificaron formalmente a la familia de Gvili, un policía israelí asesinado durante el ataque al kibutz Alumim, cuyo cuerpo permaneció retenido en Gaza desde entonces.

“Con esta repatriación, todos los rehenes retenidos en la Franja de Gaza han sido devueltos a Israel”, señaló el Ejército en un comunicado oficial.

Hamás y el alto el fuego

Desde Hamás, la entrega de los restos fue presentada como una muestra de cumplimiento del acuerdo de alto el fuego alcanzado en octubre de 2025 con mediación de Estados Unidos. El portavoz del movimiento islamista, Hazem Qasem, aseguró que la devolución “confirma el compromiso de Hamás con todos los puntos del acuerdo”, que incluía el cese de hostilidades, la liberación de rehenes —vivos y fallecidos— y la excarcelación de prisioneros palestinos.

De los 251 rehenes capturados en 2023, al momento del acuerdo aún quedaban 48 en Gaza, de los cuales 28 eran considerados muertos, entre ellos Gvili. La administración del presidente estadounidense Donald Trump ya había anticipado el inicio de una segunda fase del pacto, centrada en la reconstrucción de Gaza y la desmilitarización del territorio.

Un cierre simbólico para la sociedad israelí

La confirmación del regreso de Gvili tiene un fuerte peso simbólico. Durante 842 días, la plaza ubicada en la calle Shaul Hamelej de Tel Aviv funcionó como espacio de memoria y reclamo, con instalaciones y encuentros semanales organizados junto a la familia del policía. Su madre, Talik Gvili, se convirtió en una de las voces más visibles al exigir públicamente que Israel no avanzara hacia una nueva etapa del alto el fuego sin la devolución de su hijo.

La repatriación marca un cierre íntimo y colectivo, atravesado por el duelo, aunque no implica el fin del conflicto. Gaza continúa devastada, con gran parte de su población desplazada y sin una definición clara sobre su futuro político y de seguridad.

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