La escalada bélica en Medio Oriente volvió a sacudir este lunes a los mercados internacionales. Con el conflicto entrando en su tercera semana y el Estrecho de Ormuz bajo fuerte disrupción, el precio del crudo se disparó por encima de umbrales psicológicos clave: el Brent superó los US$ 106 y el West Texas Intermediate (WTI) quebró nuevamente la barrera de los US$ 100. Las bolsas globales, en tanto, reaccionaron con prudencia y mostraron un clima de volatilidad creciente.

El crudo en máximos y la tensión en Ormuz

Hacia media mañana en Europa, el Brent del Mar del Norte avanzaba 3,06% y se ubicaba en US$ 106,30, mientras que el WTI ganaba 2,15% y cotizaba en US$ 100,83. La suba se explica por el bloqueo efectivo del Estrecho de Ormuz, paso estratégico por el que circula cerca de una quinta parte de la producción mundial de hidrocarburos. La crisis en esa ruta marítima se convirtió en el epicentro de la preocupación financiera.

Según cables internacionales, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió que los ataques contra Irán podrían extenderse a infraestructura energética si Teherán mantiene trabado el tránsito marítimo. El conflicto, iniciado el 28 de febrero tras bombardeos de Estados Unidos e Israel sobre territorio iraní, se consolidó como un factor de presión directa sobre la oferta global de energía.

Señales mínimas de alivio

En medio de la tensión, el mercado siguió con atención un dato puntual: el Aframax Karachi, un petrolero que transporta crudo Das desde Abu Dabi, logró atravesar el Estrecho de Ormuz con su transpondedor activado. Se trata de la primera carga no iraní en emitir señal AIS desde el inicio de la disrupción, lo que sugiere que algunos embarques podrían estar negociando pasos seguros. Sin embargo, los analistas advierten que la señal es insuficiente para despejar la incertidumbre.

El frente político, además, continúa aportando ruido. El primer ministro británico, Keir Starmer, aclaró que cualquier plan para reabrir el Estrecho no será una misión de la OTAN, en respuesta a las presiones de Washington. A su vez, el asesor económico de Trump, Kevin Hassett, estimó que la guerra podría prolongarse al menos seis semanas más, lo que refuerza la firmeza del petróleo en el inicio de la semana.

Bolsas mixtas y clima defensivo

Los mercados bursátiles operaron sin una dirección clara, pero con un sesgo defensivo. En Asia, Tokio cerró prácticamente estable (-0,12%), mientras Taipéi retrocedió 0,17% y Sídney perdió 0,39%. En contraste, Seúl avanzó 1,14% y Hong Kong subió 1,45%. Europa mostró un comportamiento más dubitativo: París y Fráncfort cedieron 0,33%, Milán retrocedió 0,96% y Londres fue la excepción con una leve suba de 0,08%.

La lectura dominante entre los inversores es que la volatilidad llegó para quedarse mientras no haya señales concretas sobre la reapertura de Ormuz y el alcance final del conflicto. “La semana arrancó con un patrón que ya se volvió habitual: suba inicial del petróleo, posterior recorte parcial y operadores atentos a cada novedad que llega desde Medio Oriente”, resumió la analista de Swissquote, Ipek Ozkardeskaya.

Riesgos inflacionarios y perspectivas globales

El dato de fondo es que el petróleo volvió a instalarse cómodamente por encima de los US$ 100, un nivel que reaviva temores inflacionarios globales y obliga a recalibrar expectativas sobre crecimiento, tasas de interés y desempeño bursátil. Para los bancos centrales, la persistencia de precios elevados en la energía complica los planes de moderar la política monetaria y amenaza con prolongar el ciclo de tasas altas.

En este escenario, los mercados internacionales se mueven entre la prudencia y la búsqueda de cobertura. La crisis en Medio Oriente, lejos de mostrar señales de desescalada, se consolida como el principal factor de riesgo para la economía mundial en el arranque de la semana.

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