El ausentismo en el nivel secundario se ha convertido en un fenómeno creciente y preocupante en la Argentina. Según un informe de Argentinos por la Educación, el 51% de los alumnos del último año declaró haber acumulado al menos 15 inasistencias en 2024, siete puntos porcentuales más que en 2022. El dato revela una tendencia en alza y expone la falta de un sistema oficial de información que permita monitorear el problema de manera precisa.

El estudio, titulado “Ausentismo: ¿qué sabemos acerca de cuánto faltan los estudiantes de secundaria?”, se elaboró a partir de las evaluaciones Aprender 2024 y PISA 2022, y confirma que el fenómeno se extiende en las 24 jurisdicciones del país.

Polarización en la asistencia

El relevamiento muestra que el 21% de los estudiantes falta entre 15 y 19 días al año, el 20% entre 20 y 29 jornadas y un 10% acumula 30 inasistencias o más. En paralelo, se redujo el grupo intermedio —aquellos con entre 5 y 14 faltas— del 41% al 34%. Los especialistas advierten que esta dinámica refleja una “polarización”: mientras algunos alumnos mantienen niveles bajos de ausentismo, crece el segmento con patrones más severos.

La percepción de las autoridades escolares acompaña el diagnóstico. En 2024, el 46% de los directores consideró que el ausentismo constituye un problema moderado o grave para el aprendizaje, por encima de otros factores como la impuntualidad, el bajo rendimiento académico o el ausentismo docente.

Diferencias provinciales

Las disparidades entre jurisdicciones son notorias. Buenos Aires encabeza el ranking con el 66% de estudiantes que acumulan al menos 15 faltas, seguida por la Ciudad de Buenos Aires (59%), Tierra del Fuego (55%) y La Pampa (54%). En el extremo opuesto se ubican Santiago del Estero (28%), San Juan (29%) y Jujuy (30%).

Los especialistas señalan que estas diferencias responden tanto a factores socioeconómicos como a la capacidad de gestión de los sistemas educativos locales.

Causas y falta de datos oficiales

El informe subraya que la Argentina carece de un sistema consolidado de datos nominales abiertos sobre inasistencias escolares, lo que limita la posibilidad de diseñar políticas públicas basadas en evidencia. Entre las causas de las faltas, los problemas de salud aparecen como el motivo principal (62%), seguidos por la falta de motivación para asistir a clases (39%). Este último dato refleja, según los investigadores, un deterioro en el vínculo entre los jóvenes y la escuela.

El docente y coautor del informe, Bruno Videla, advirtió que el ausentismo es “la punta del iceberg” de problemas más profundos, como la pérdida de valoración social de la escuela y el quiebre en la relación entre familias e instituciones educativas. En la misma línea, la investigadora de Flacso, Sandra Ziegler, sostuvo que el fenómeno evidencia un desajuste entre la oferta escolar y las trayectorias estudiantiles, y recordó que la asistencia regular sigue siendo una condición indispensable para garantizar aprendizajes significativos.

Un indicador crítico del sistema educativo

Los especialistas consultados coinciden en que el crecimiento del ausentismo constituye un indicador crítico del estado del sistema educativo argentino. La tendencia, advierten, no solo compromete la calidad del aprendizaje, sino que también refleja un debilitamiento del rol social de la escuela. En este contexto, remarcan la urgencia de mejorar la disponibilidad de datos y de diseñar políticas específicas que permitan revertir la situación.

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