El ministro de Economía, Luis Caputo, viajará la próxima semana a Washington para participar de las reuniones de primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI) sin haber concluido aún el acuerdo técnico de la segunda revisión del programa. La negociación, que se extiende desde febrero, se centra en la modificación de las metas macroeconómicas, condición clave para garantizar los futuros desembolsos del organismo.
Caputo estará acompañado por el viceministro José Luis Daza y el presidente del Banco Central, Santiago Bausili. En el Palacio de Hacienda no descartan un encuentro con la directora gerente del Fondo, Kristalina Georgieva, en el marco de la agenda oficial entre el 13 y el 15 de abril.
Reservas y pedido de waiver
El punto más delicado de la discusión es el nivel de reservas netas. El Banco Central debía cerrar 2025 con un saldo positivo de USD 2.400 millones, pero la meta recalibrada fijó un piso de USD 2.600 millones negativos. El desvío, al momento de la revisión de febrero, alcanzaba los USD 11.500 millones.
El Gobierno argumenta que la brecha responde a la decisión de no intervenir en el mercado cambiario hasta tocar el piso de la banda cambiaria y a las ventas de divisas realizadas en la previa de las elecciones legislativas. Desde enero de 2026, el Central recompró cerca de USD 3.700 millones, lo que constituye el principal argumento para solicitar un waiver (perdón) ante el Board del FMI. El Ejecutivo destaca, además, el cumplimiento de las otras dos metas centrales: un superávit fiscal de 1,4% en 2025 y la emisión cero para financiar al Tesoro.
Presión por vencimientos de deuda
El calendario de deuda en dólares añade tensión a la negociación. Según la consultora Eco Go, los compromisos de capital e intereses para 2026 ascienden a USD 21.933 millones, con un pico en julio de USD 4.742 millones. Con el mercado internacional cerrado por la volatilidad global y el riesgo país en torno a los 500-600 puntos básicos, Caputo se ve obligado a recurrir a licitaciones en dólares con vencimientos en 2027 y 2028 para cubrir obligaciones con privados.
En el plano fiscal, el desafío es sostener el superávit en un contexto de caída de ingresos. Tras el excedente primario de 1,4% del PBI en 2025, el Gobierno se comprometió con el FMI a elevarlo al 2,2% en 2026. En el primer bimestre, el Sector Público Nacional acumuló un superávit primario de 0,4% del PBI y un financiero de 0,1%. Sin embargo, la recaudación en baja obligó a un recorte del 3,3% en el gasto primario, con una reducción del 50% en las transferencias no automáticas a las provincias.
Objeciones técnicas y respaldo político
En el plano diplomático, Estados Unidos mantiene su respaldo a la Argentina, en línea con la política de la administración de Donald Trump. Sin embargo, el staff técnico del Fondo conserva objeciones sobre aspectos del programa. Entre ellas, la falta de actualización del Índice de Precios al Consumidor, la dinámica de acumulación de reservas bajo el cepo cambiario y el impacto de los litigios internacionales contra el Estado. El reciente fallo favorable en la causa por la expropiación de YPF podría despejar una de esas preocupaciones.
Un cierre cara a cara
La expectativa oficial es que la instancia presencial en Washington permita destrabar la revisión y asegurar los desembolsos pendientes. Para el Gobierno, la recalibración de las metas es indispensable para sostener la estrategia económica en un año marcado por vencimientos abultados y tensiones cambiarias. El desenlace de la negociación será determinante para el rumbo financiero de la Argentina en los próximos meses.
