Chile, el mayor productor mundial de cobre, recortó nuevamente sus proyecciones de producción para 2026 y 2027, reforzando las expectativas de una escasez global que ya impulsa los precios del metal hacia niveles cercanos a máximos históricos.
La Comisión Chilena del Cobre (Cochilco) anticipó que la producción caerá 2% en 2026, hasta 5,3 millones de toneladas, debido a la menor ley mineral, tareas de mantenimiento y restricciones operativas en yacimientos clave. Para 2027, el organismo prevé una recuperación parcial del 4%, hasta 5,5 millones de toneladas, aunque todavía por debajo de las estimaciones previas.
Antes del ajuste, Cochilco proyectaba 5,6 millones de toneladas para 2026 y 5,97 millones para 2027. El recorte es significativo para un país que representa casi una cuarta parte de la producción mundial y se suma a interrupciones en grandes minas de otros países, lo que presiona aún más al mercado.
Un mercado global bajo tensión: oferta inestable y demanda en expansión
El biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, advirtió que el mercado global continúa mostrando una oferta inestable, con episodios recurrentes de estrechez que afectan la disponibilidad del metal.
Cochilco elevó su proyección del precio promedio del cobre para 2026 a US$ 5,55 por libra, frente a los US$ 4,95 estimados previamente. En Nueva York, el metal ya cotiza por encima de US$ 6 por libra, impulsado por:
- la demanda de centros de datos,
- la expansión de la transición energética,
- y la necesidad de cobre para vehículos eléctricos, redes eléctricas y tecnologías renovables.
A nivel global, se espera que la demanda de cobre refinado crezca 1,5% en 2026 y 2,3% en 2027, hasta alcanzar 28,2 millones y 28,8 millones de toneladas, respectivamente. China seguirá siendo el principal motor del consumo, pese a la debilidad de su mercado inmobiliario.
Déficit, superávit y un equilibrio cada vez más frágil
Cochilco proyecta que el mercado de cobre refinado mantendrá un escenario de estrechez estructural. Para 2026 anticipa un superávit marginal de 12.000 toneladas, tras un déficit de 124.000 toneladas registrado el año pasado.
La combinación de:
- menor producción en Chile,
- interrupciones en minas de otros países,
- y una demanda global en ascenso,
Refuerza la visión de analistas que anticipan un ciclo prolongado de precios altos y tensiones en la cadena de suministro.
