La Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó este miércoles 20 una resolución considerada histórica por su impacto potencial en el derecho internacional ambiental. El texto busca transformar la opinión consultiva de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) sobre obligaciones climáticas en una herramienta concreta de presión política, jurídica y diplomática sobre los Estados.
La iniciativa obtuvo 141 votos a favor, 8 en contra y 28 abstenciones, entre ellas la de Argentina, que volvió a quedar fuera del bloque mayoritario que respaldó el fortalecimiento de las obligaciones internacionales en materia ambiental.
Qué aprobó la ONU
La resolución, titulada “Opinión consultiva de la Corte Internacional de Justicia sobre las obligaciones de los Estados en materia de cambio climático”, apunta a darle alcance práctico al pronunciamiento emitido por la CIJ el 23 de julio de 2025.
En esa opinión consultiva, la Corte sostuvo que:
- la protección del clima es una obligación jurídica, no solo un compromiso político;
- los Estados pueden enfrentar responsabilidad internacional si incumplen sus deberes ambientales;
- las obligaciones climáticas se apoyan en tratados, normas consuetudinarias y principios de derechos humanos.
Con la votación del miércoles, la Asamblea General reforzó políticamente ese fallo y exhortó a los Estados a cumplir con sus obligaciones para proteger el sistema climático frente a las emisiones de gases de efecto invernadero.
Quiénes votaron en contra y quiénes se abstuvieron
Los 8 votos negativos provinieron de:
- Estados Unidos
- Rusia
- Israel
- Arabia Saudita
- Irán
- Bielorrusia
- Liberia
- Yemen
Las 28 abstenciones incluyeron a Argentina, junto con otros países que evitaron respaldar el texto.
Qué implica la resolución
El documento:
- reafirma que la opinión de la CIJ es una “contribución autorizada” para clarificar el derecho internacional vigente;
- solicita al secretario general de la ONU un informe con medidas concretas para mejorar el cumplimiento de las conclusiones de la Corte;
- insta a fortalecer la cooperación internacional en materia climática.
La votación también refleja un impulso creciente para utilizar el derecho internacional y los tribunales como herramientas de presión climática, lo que podría influir en litigios futuros, negociaciones multilaterales y reclamos de compensación por daños ambientales.
Tensiones diplomáticas y posiciones encontradas
La discusión estuvo marcada por fuertes diferencias:
Arabia Saudita
Intentó introducir enmiendas para limitar el alcance jurídico de la resolución y evitar que la opinión de la CIJ pudiera interpretarse como fuente de nuevas obligaciones. Todas fueron rechazadas.
Estados Unidos
Cuestionó que se otorgue un peso “indebido” a una opinión consultiva no vinculante y advirtió sobre una posible “extralimitación” respecto de la soberanía estatal, especialmente en materia energética.
Vanuatu y los países impulsores
Defendieron la iniciativa como un complemento al Acuerdo de París y a la Convención Marco de la ONU sobre Cambio Climático. “El desafío era decidir qué hacer después de que la propia Corte de la ONU se pronunciara sobre el mayor problema de nuestro tiempo”, señaló su representante.
La posición argentina
La abstención de Argentina volvió a mostrar distancia respecto de iniciativas multilaterales climáticas. Si bien el Gobierno no votó en contra, la decisión lo dejó fuera del amplio grupo de países que respaldaron el fortalecimiento de las obligaciones ambientales internacionales.
En un contexto global donde el derecho climático gana peso político y jurídico, la postura argentina podría tener implicancias en futuras negociaciones y en su posicionamiento internacional.
