La minera canadiense Sherritt International Corp. inició negociaciones para ceder el control de la compañía a Gillon Capital LLC, la family office del empresario estadounidense Ray Washburne, exasesor del presidente Donald Trump. El movimiento apunta a proteger sus operaciones en Cuba frente al endurecimiento de las sanciones estadounidenses y a estabilizar una empresa golpeada por renuncias internas y un fuerte desplome bursátil.
La compañía, con sede en Toronto y dedicada a la extracción y refinación de níquel y cobalto, firmó un acuerdo preliminar no vinculante para una colocación privada que incluye una opción de compra. Si se ejecuta, Gillon Capital podría adquirir suficientes acciones para controlar el 55% del capital de Sherritt sobre una base totalmente diluida.
La operación se realizaría con un descuento respecto del precio de cierre del 15 de mayo, según informó la empresa.
Un giro estratégico para preservar activos en Cuba
Sherritt mantiene desde hace décadas una estrecha relación con el Estado cubano a través de:
- una mina de níquel y cobalto operada en sociedad con el gobierno de la isla,
- y una empresa conjunta energética.
La semana pasada, la compañía había admitido que evaluaba desprenderse de su participación del 50% en la mina y retirarse de la sociedad energética. Sin embargo, el martes dio marcha atrás y anunció que analizaba una “oportunidad para preservar valor”, en referencia al ingreso del nuevo inversor.
El cambio de postura se produjo tras la orden ejecutiva firmada por Trump a comienzos de mes, que amplió las sanciones contra individuos y entidades extranjeras que mantengan vínculos comerciales con Cuba. La medida provocó:
- la renuncia de tres directores,
- la salida del director financiero,
- y una caída abrupta del precio de las acciones.
Quién es Ray Washburne y por qué su ingreso es clave
Gillon Capital pertenece a Ray Washburne, empresario inmobiliario y figura cercana a Trump. En 2017, el presidente lo designó al frente de la Overseas Private Investment Corporation (OPIC) y luego lo incorporó al Consejo Asesor de Inteligencia Presidencial.
Su participación podría ofrecer a Sherritt una ventana de protección política frente a las sanciones, al tiempo que permitiría mantener sus operaciones en Cuba sin exponerse a represalias regulatorias.
Luz verde de Washington
Sherritt aseguró que ha mantenido un diálogo “constructivo” con el Departamento de Estado de EE.UU., que confirmó que no tiene objeciones a las negociaciones con Gillon Capital. Según la empresa, tanto el Departamento de Estado como el Departamento del Tesoro consideran que la operación no viola la legislación estadounidense vigente.
Este aval preliminar es crucial para que la transacción avance sin riesgos legales.
Una empresa en crisis que busca un salvavidas
La situación de Sherritt se deterioró rápidamente tras el endurecimiento de las sanciones:
- renuncias en la cúpula,
- incertidumbre sobre la continuidad en Cuba,
- caída del valor de mercado,
- presión de acreedores e inversores.
El ingreso de Washburne aparece como un salvavidas financiero y político, capaz de garantizar la continuidad de los activos más estratégicos de la compañía.
