Brasil afrontará este domingo un balotaje que mantiene en vilo tanto a la política como a los mercados. Aunque las encuestas muestran una disputa muy ajustada entre Flávio Bolsonaro y Luiz Inácio Lula da Silva, gran parte de los inversores ya parece haber tomado posición.
La lectura predominante en el mercado es que una victoria de Bolsonaro sería el escenario más favorable para los activos brasileños. Sin embargo, después del fuerte salto que registraron las acciones tras la primera vuelta, varios analistas advierten que buena parte de ese optimismo ya se encuentra descontado en los precios.
El mercado ya anticipó el resultado que prefiere
Tras la primera vuelta electoral, las acciones brasileñas protagonizaron una fuerte recuperación. El entusiasmo estuvo impulsado por la expectativa de un programa orientado a una mayor disciplina fiscal, privatizaciones, desregulación y menor intervención estatal.
Por eso, la principal duda entre los operadores no pasa solamente por quién ganará las elecciones, sino por cuánto margen queda para seguir subiendo si triunfa el candidato que el mercado considera más favorable.
La lógica es sencilla: cuando una expectativa ya fue incorporada a los precios, el impacto adicional suele ser más limitado.
Más riesgo si gana Lula que potencial de suba si gana Bolsonaro
Entre los analistas existe consenso en que el escenario de mayor volatilidad sería una victoria de Lula.
Mientras un triunfo de Bolsonaro podría generar movimientos relativamente moderados en los activos financieros, una victoria de Lula tendría potencial para provocar una corrección más profunda producto del reposicionamiento de los inversores.
Por eso algunos especialistas consideran que el balance riesgo-retorno ya no resulta tan atractivo para quienes ingresan al mercado a pocos días de la elección.
El verdadero examen comenzará después del domingo
Más allá del resultado, el foco del mercado se trasladará rápidamente a cuestiones concretas:
- El plan fiscal del próximo gobierno.
- La capacidad para reducir el déficit.
- Las negociaciones con el Congreso.
- La evolución de la deuda pública.
- El futuro de las tasas de interés.
Brasil llega a la elección con inflación todavía elevada, crecimiento moderado y una tasa Selic que continúa en niveles altos, factores que limitan el margen de maniobra de cualquier administración.
La gran incógnita es cómo compatibilizar promesas de reducción de impuestos, gasto social y equilibrio fiscal sin generar nuevos desequilibrios.
Los sectores bajo observación
Entre las compañías más sensibles al resultado electoral aparecen los bancos y las empresas vinculadas al consumo.
El sector financiero es uno de los principales candidatos a beneficiarse en un escenario de mayor previsibilidad fiscal y eventual reducción de tasas.
En cambio, Petrobras sigue siendo observada con cautela por la fuerte influencia que mantiene el Estado sobre las decisiones de la compañía, especialmente en materia de precios, inversiones y distribución de dividendos.
Qué impacto puede tener en Argentina
La elección brasileña también es seguida de cerca por el mercado argentino.
Un triunfo de Bolsonaro podría mejorar el humor financiero regional y generar un efecto positivo sobre algunos activos locales, principalmente acciones y bonos.
Sin embargo, los analistas coinciden en que los problemas argentinos continúan teniendo un peso mucho mayor que cualquier factor externo.
Con el riesgo país nuevamente por encima de los 700 puntos, las preocupaciones del mercado siguen concentradas en:
- Los vencimientos de deuda de los próximos años.
- La capacidad de acumular reservas.
- La evolución de la actividad económica.
- La incertidumbre política hacia 2027.
Por eso, aun cuando Brasil genere un clima más favorable para los mercados emergentes, difícilmente alcance por sí solo para modificar las dudas estructurales que hoy pesan sobre la Argentina.
El lunes será apenas el comienzo
Los mercados reaccionarán inmediatamente después del resultado electoral, pero la verdadera evaluación llegará en las semanas posteriores.
Los inversores buscarán respuestas sobre el gabinete económico, los proyectos de reforma, la relación con el Congreso y la viabilidad del programa fiscal.
En ese contexto, el balotaje marcará el cierre de la campaña electoral, pero probablemente el inicio de una nueva etapa de interrogantes para la economía brasileña y para toda la región.
