La congestión de petroleros que había quedado atrapada dentro del golfo Pérsico por la guerra entre Estados Unidos e Irán prácticamente desapareció, justo cuando un nuevo repunte militar vuelve a sembrar incertidumbre sobre la seguridad de la navegación en el estrecho de Ormuz, uno de los corredores petroleros más sensibles del mundo.
A finales de febrero, cuando los ataques de Estados Unidos e Israel llevaron a Teherán a cerrar Ormuz, 109 grandes petroleros de crudo no iraníes quedaron varados en el Golfo, la mayoría cargados. Cuatro meses después, solo uno permanece atrapado. Al menos 50 buques abandonaron la zona a partir del 18 de junio, cuando se firmó un alto al fuego provisional.
Sin embargo, desde ese acuerdo temporal, Irán atacó al menos cinco buques comerciales en una zona del estrecho protegida por fuerzas estadounidenses, incluidos tres petroleros de crudo y gas esta semana. Los ataques reactivaron la tensión militar y volvieron a paralizar el tráfico visible en el paso estratégico, generando nuevas dudas entre los armadores sobre la seguridad de navegar por la región.
Un corredor estratégico bajo presión
La analista de Kpler, Muyu Xu, advirtió que la recuperación de la confianza podría frenarse:
“La evolución más reciente podría socavar la recuperación de la confianza entre los armadores y retrasar su regreso al golfo Pérsico. Ya no observamos el tamaño del atasco, sino quién está dispuesto a seguir entrando y saliendo”.
Los mercados petroleros y navieros siguen de cerca el ritmo al que los petroleros abandonan Ormuz, ya que de ello depende la normalización del flujo de crudo hacia economías que necesitan recuperar cargamentos retenidos durante meses.
El último petrolero atrapado
Según datos recopilados por Bloomberg, el Gem No. 2 es el único gran petrolero que sigue varado en el Golfo con carga a bordo. El buque:
- ingresó a la región dos días antes del inicio de la guerra,
- cargó petróleo en Arabia Saudita en marzo,
- y desde entonces no ha podido salir.
Otros dos buques que permanecieron atrapados durante la guerra ya lograron salir:
- Mercury Hope, que abandonó el Golfo el miércoles,
- Stallion, un Suezmax de un millón de barriles, que permaneció en la zona pero realizó varias transferencias de carga.
Fuera de esos tres casos, ya no quedan embarcaciones varadas.
Cómo lograron salir los petroleros
Los armadores recurrieron a distintas estrategias para sacar los buques del Golfo pese al cierre de Ormuz:
- navegación nocturna para evitar el escrutinio iraní,
- negociaciones diplomáticas entre gobiernos,
- asistencia de fuerzas militares estadounidenses.
Al mismo tiempo, las entradas al Golfo se redujeron al mínimo: cruzar Ormuz dos veces implicaba un riesgo elevado. Solo operadores con mayor tolerancia al riesgo enviaron petroleros a la zona, cobrando tarifas más altas debido a la escasez de embarcaciones disponibles.
El acceso a seguros por riesgo de guerra sigue siendo un desafío crítico para los armadores.
El mercado no ve una normalización
Analistas de RBC señalaron esta semana:
“Algunos armadores siguen mostrando cautela respecto de los cruces de ida y vuelta en el futuro previsible. No compartimos la narrativa de que el mercado está volviendo a la normalidad”.
