El riesgo país argentino descendió este viernes 10 de julio hasta los 403 puntos básicos, su nivel más bajo desde 2018, aun en una jornada sin operaciones locales por el feriado puente. El indicador elaborado por JP Morgan continúa profundizando la tendencia bajista que domina el inicio de julio, impulsado por la mejora de los bonos soberanos, el pago a los acreedores privados y la presentación del programa financiero del Gobierno para 2026 y 2027.

El jueves, el índice había cerrado en 404 puntos, con una caída del 1%. Este viernes, aun sin actividad en la plaza local, el EMBI argentino volvió a comprimirse y marcó el registro más bajo de toda la gestión de Javier Milei.

Una baja acumulada del 29% en lo que va de 2026

El recorrido del riesgo país desde enero muestra la magnitud del cambio:

  • Inicio de 2026: 571 puntos básicos
  • Primeras semanas: cerca de 580 puntos
  • Fin de enero: ruptura del piso de 500 y caída a 484
  • Julio: 404 puntos → baja acumulada de 167 unidades (29%)

La trayectoria no fue lineal: el indicador atravesó episodios de volatilidad y volvió a superar las 500 unidades en distintos momentos del año, antes de retomar con fuerza la tendencia descendente entre mayo y julio.

El impacto del pago de deuda y la mejora de los bonos

La última baja coincidió con el inicio del pago de USD 4.300 millones correspondientes a los bonos surgidos de la reestructuración de deuda. El Gobierno liberó inicialmente USD 2.500 millones y programó la acreditación del resto para el lunes 13 de julio.

El mercado interpretó la operación como una señal de capacidad de pago, lo que fortaleció la demanda de títulos soberanos. En julio, los bonos en dólares avanzaron hasta 1,7%, reduciendo automáticamente el diferencial que mide el riesgo país frente a los bonos del Tesoro estadounidense.

El programa financiero 2026–2027 también ayudó a la compresión

El indicador reaccionó positivamente a la presentación del programa financiero del Ministerio de Economía, que busca despejar dudas sobre cómo se afrontarán los vencimientos en moneda extranjera durante los próximos 18 meses.

El plan contempla:

  • emisiones en el mercado local,
  • préstamos garantizados por organismos internacionales,
  • desembolsos del FMI,
  • privatizaciones,
  • compras de divisas al Banco Central.

La hoja de ruta fue leída como un intento de ordenar el perfil de vencimientos y reducir la incertidumbre sobre la disponibilidad de dólares.

Mirada de los analistas: “alentadora”, pero con cautela

Desde Invecq calificaron como “alentadora” la evolución reciente del riesgo soberano y destacaron que un nivel cercano a los 400 puntos parecía difícil de imaginar apenas un mes atrás. Según sus cálculos, el EMBI argentino comprimió más de 80 puntos en ese período.

La consultora señaló que, si la tendencia se consolida, el Gobierno podría encontrar una ventana para regresar al mercado internacional en mejores condiciones. Una emisión externa permitiría:

  • refinanciar vencimientos de capital,
  • reducir la dependencia de compras de dólares al BCRA,
  • y complementar ingresos por privatizaciones y emisiones locales.

Pero advirtió que el acceso al crédito externo todavía sería costoso. Con un riesgo país de 404 puntos y una tasa del Treasury a 10 años en 4,49%, una emisión soberana argentina rondaría un rendimiento del 8,6% anual, por encima de los préstamos garantizados por el Banco Mundial o el BID (entre 6,3% y 7,75%).

Por eso, el Gobierno seguiría priorizando financiamiento con garantías multilaterales, dejando una eventual vuelta a Wall Street supeditada a una mayor baja del riesgo país o a una caída de las tasas estadounidenses.

El desafío de 2027: necesidades por USD 24.900 millones

Invecq evaluó que el programa financiero del Tesoro para 2026 está “virtualmente cerrado”, aunque aún deben confirmarse fuentes por USD 3.100 millones.

El panorama se complica en 2027, cuando las necesidades del Tesoro ascenderían a USD 24.900 millones, de los cuales USD 13.500 millones deberán conseguirse mediante:

  • emisiones locales,
  • compras de dólares al BCRA,
  • privatizaciones,
  • y otras fuentes extraordinarias.

Sumando los compromisos pendientes de 2026 y las necesidades de 2027, aún faltan USD 16.600 millones por cubrir.

Además, la disponibilidad de divisas será clave: el Banco Central debería comprar casi USD 11.000 millones en 2027 para abastecer al Tesoro, atender pagos de Bopreal y cumplir las metas de reservas acordadas con el FMI.

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