Dos artefactos explosivos detonaron este martes en Damasco, a pocos metros del hotel Four Seasons, donde el presidente de Francia, Emmanuel Macron, había pasado la noche. Las explosiones ocurrieron 15 minutos después de que el mandatario abandonara el lugar, según informaron fuentes de seguridad sirias.

Los dispositivos estaban colocados en un automóvil y en un contenedor de basura, en una zona ubicada entre el Ministerio de Turismo y el Museo Nacional, frente al hotel donde Macron había mantenido reuniones con representantes de organizaciones de la sociedad civil.

De acuerdo con la agencia estatal siria, al menos 18 personas resultaron heridas, entre ellas cuatro policías. Tras las detonaciones, se observaron llamas y una espesa columna de humo negro sobre el sector, mientras equipos de emergencia trabajaban para controlar el incendio y asistir a los heridos.

Una visita de alto riesgo

Macron es el primer líder occidental de alto rango en visitar Siria desde la llegada al poder de al‑Sharaa. Su viaje se produjo en la antesala de la cumbre de la OTAN en Ankara, Turquía, y había sido manejado con extrema reserva: el presidente francés pospuso el anuncio oficial de la fecha de su llegada hasta que su avión aterrizó en Damasco, por motivos de seguridad.

Segundo ataque en menos de una semana

Las explosiones se producen apenas cinco días después de otro atentado en la capital siria. El jueves pasado, diez personas murieron en un ataque con bomba en un café cercano al Palacio de Justicia.

La sucesión de hechos violentos vuelve a poner en foco la fragilidad de la seguridad en Damasco y el riesgo que implica la presencia de líderes internacionales en un país atravesado por años de conflicto y actividad de grupos armados responsables de graves violaciones a los derechos humanos.

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