Washington. La reciente decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos que declaró ilegales la mayoría de los aranceles globales impulsados por el presidente Donald Trump desató una avalancha de litigios en el Tribunal de Comercio Internacional. En apenas unos días, más de un centenar de compañías se sumaron a las demandas, elevando el número total de casos por encima de los 2.000 y generando una carga inédita para el sistema judicial especializado en comercio exterior.

Empresas de peso en la disputa

Entre las firmas que acudieron a la justicia figuran FedEx Corp., Dyson Inc., Dollar General Corp., Bausch & Lomb Inc., Brooks Brothers y Sol de Janeiro USA Inc. También se presentaron filiales del gigante cosmético L’Oreal SA y compañías de calzado como On Holding AG y Skechers USA Inc. Todas buscan recuperar parte de los más de USD 170.000 millones abonados en gravámenes durante los últimos diez meses.

FedEx, en un comunicado, aseguró que tomó “las medidas necesarias para proteger los derechos de la compañía como importador registrado” y adelantó que, en caso de obtener reembolsos, trasladará las devoluciones a remitentes y consumidores que originalmente asumieron los costos. Otras empresas declinaron hacer comentarios o no respondieron a las consultas.

El rol del Tribunal de Comercio

La Corte Suprema evitó pronunciarse sobre la cuestión de los reembolsos, dejando en manos del Tribunal de Comercio Internacional la definición sobre devoluciones. El Departamento de Justicia debe pronunciarse este viernes sobre los próximos pasos en el litigio original, lo que marcará el ritmo de resolución de las crecientes reclamaciones.

El tribunal tiene experiencia en procesos masivos de devolución, como ocurrió tras la anulación en 1998 de un impuesto portuario sobre exportaciones. Sin embargo, nunca enfrentó un volumen de esta magnitud, lo que anticipa un proceso largo y complejo.

Grandes y pequeñas empresas en tensión

Hasta ahora, la mayoría de las demandas habían sido impulsadas por pequeñas y medianas empresas, más vulnerables al impacto de los aranceles. Las grandes corporaciones, en cambio, pudieron reorganizar cadenas de suministro o absorber los costos. La entrada de compañías de renombre como FedEx y Costco otorga respaldo político y jurídico a los litigios, reduciendo el “temor a represalias” por parte de la Casa Blanca, según especialistas.

“Cuando ejecutivos de empresas más pequeñas ven que una gran corporación con abogados internos y conexiones en Washington demanda, piensan: ‘quizá ellos saben algo que yo no’”, explicó Jason Kenner, abogado especializado en comercio. Para David Craven, otro letrado del sector, la participación de grandes actores aporta seguridad política y aumenta la presión sobre el gobierno.

Perspectivas y repercusiones

El proceso judicial se anticipa prolongado. “No es dinero con el que se pueda contar en el corto plazo”, advirtió Nate Herman, vicepresidente ejecutivo de la American Apparel & Footwear Association. Algunas compañías prefieren esperar a que se aclare la siguiente fase antes de demandar, mientras otras presionan para reabrir procedimientos y acelerar los reembolsos.

La batalla legal podría derivar en litigios secundarios, como disputas entre importadores y minoristas que compartieron los costos de los aranceles. Incluso se presentó una demanda colectiva contra EssilorLuxottica SA, fabricante de Ray-Ban, por supuestos incrementos de precios vinculados a los gravámenes.

Un conflicto con impacto político

La decisión de la Corte Suprema no solo representa un revés para la política comercial de Trump, sino que abre un debate sobre la capacidad del gobierno para gestionar devoluciones de semejante escala. Legisladores demócratas ya instaron a la administración a enviar cheques de reembolso directamente a los hogares estadounidenses, aunque por ahora los consumidores no pueden reclamar devoluciones de manera directa.

El desenlace de este proceso marcará un precedente en la relación entre el poder judicial, el Ejecutivo y el sector privado, y pondrá a prueba la capacidad institucional de Estados Unidos para resolver uno de los litigios comerciales más grandes de su historia reciente.

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