La tensión en Medio Oriente escaló este viernes tras la declaración de Irán de que el Estrecho de Ormuz se encuentra “inseguro” y “de facto cerrado”, en respuesta a los ataques de Estados Unidos e Israel. El anuncio, difundido por la agencia iraní Tasnim, generó alarma inmediata en los mercados energéticos, aunque el Organismo Británico de Comercio Marítimo (UKMTO) desmintió la información y aseguró que no existen restricciones legales de navegación en la zona.

El anuncio iraní y las versiones encontradas

Según la agencia Tasnim, los Guardianes de la Revolución advirtieron a varias embarcaciones sobre la inseguridad en torno al estrecho, lo que habría derivado en la suspensión del tránsito de barcos y petroleros. “Con el cese del paso de los barcos y petroleros por el Estrecho de Ormuz, el estrecho quedó de facto cerrado”, señaló el medio iraní.

El UKMTO, sin embargo, indicó que los mensajes recibidos por radiofrecuencia VHF no pudieron ser confirmados de manera independiente y que no constituyen restricciones de navegación según la ley internacional. Estados Unidos, por su parte, recomendó a los barcos comerciales evitar la región ante el riesgo de represalias de Teherán.

Un corredor estratégico para el petróleo

El Estrecho de Ormuz es uno de los puntos más sensibles del mapa energético mundial: por allí circula cerca del 20 % del crudo que se comercializa globalmente. La sola mención de un posible cierre provoca volatilidad inmediata en los mercados, con subas en el precio del barril y ajustes en los contratos a futuro.

Los analistas advierten que un bloqueo efectivo tendría consecuencias directas sobre combustibles, transporte y costos energéticos, con impacto inflacionario en las economías dependientes de la importación de crudo.

Antecedentes de tensión

El estrecho ha sido históricamente escenario de fricciones entre Irán y Estados Unidos. Durante la guerra Irán-Irak en la década de 1980 se desarrolló la llamada “guerra de los petroleros”, con ataques a buques comerciales y escoltas navales estadounidenses para garantizar el flujo de crudo.

En años recientes, las tensiones se reavivaron tras la salida de Washington del acuerdo nuclear en 2018 y la reimposición de sanciones a Teherán. En 2019 se registraron sabotajes y ataques contra petroleros en el Golfo Pérsico, atribuidos por Estados Unidos a Irán, lo que el gobierno iraní negó. El estrecho volvió a ser foco de conflicto en enero de 2020, tras el ataque estadounidense que mató al general Qasem Soleimani.

Una carta de presión geopolítica

Desde entonces, el Estrecho de Ormuz funciona como un instrumento de presión en la estrategia iraní. Las autoridades de Teherán han advertido en reiteradas ocasiones que podrían bloquear el paso si consideran amenazados sus intereses. La declaración de inseguridad actual refuerza esa amenaza y mantiene a las potencias occidentales en alerta permanente.

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