Con la llegada del frío y el uso intensivo de estufas, calefones y artefactos eléctricos, los riesgos dentro del hogar se multiplican. Fugas de gas, intoxicaciones por monóxido de carbono, incendios y fallas eléctricas son algunos de los peligros que, según advierte el ingeniero industrial Carlos R. Mendizábal, pueden evitarse con controles básicos y hábitos cotidianos.
Profesor del Instituto de Energía de la Universidad Austral y con más de tres décadas de experiencia en la industria del gas y el petróleo en Argentina y el exterior, Mendizábal sostiene que la mayoría de los incidentes domésticos no responde a fallas extraordinarias, sino a problemas de uso y mantenimiento. “La prevención cuesta poco; el accidente, en cambio, puede ser muy caro”, resume.
Gas: señales que no deben ignorarse
El especialista subraya que el olor a gas, la presencia de llama amarilla en lugar de azul, el hollín en los artefactos o síntomas físicos como mareos y náuseas son indicios que requieren atención inmediata. Recomienda una revisión anual de los equipos por parte de un profesional matriculado y recuerda que nunca deben instalarse calefones en baños o dormitorios sin ventilación adecuada.
El monóxido de carbono, invisible y sin olor, es uno de los principales riesgos. Por ello, Mendizábal sugiere incorporar detectores específicos y verificar periódicamente sus pilas. Ante una fuga, la indicación es clara: no accionar interruptores, cerrar la llave de paso, ventilar y pedir ayuda desde el exterior.
Electricidad: sobrecargas y malas prácticas
El aumento del consumo eléctrico en invierno también eleva la exposición a fallas. El experto insiste en que toda instalación segura debe contar con disyuntor diferencial, térmica calibrada y conexión a tierra. Chispazos, olor a plástico quemado o cortes frecuentes son señales de alerta que no deben minimizarse.
Entre los errores más comunes, menciona el uso prolongado de conexiones provisorias, el exceso de enchufes en una misma línea y dejar cargadores conectados sin necesidad. También advierte sobre el riesgo de usar notebooks sobre superficies blandas, que pueden sobrecalentarse y convertirse en foco de incendio.
Estufas, braseros y matafuegos
El chequeo estacional incluye revisar el estado del matafuego, probar el botón TEST del disyuntor y limpiar chimeneas y braseros para evitar acumulaciones peligrosas. Las estufas eléctricas deben ubicarse en superficies firmes y lejos de textiles inflamables.
El checklist básico antes del invierno
- Revisión anual de artefactos a gas por un matriculado.
- Verificación de rejillas de ventilación y tiraje.
- Detectores de monóxido con pilas en buen estado.
- Control de disyuntor, térmica y conexión a tierra.
- Inspección de cables, enchufes y alargues.
- Matafuego cargado y accesible.
- Limpieza periódica de chimeneas y braseros.
Mendizábal concluye con una idea central: “La seguridad no es un gasto, es una inversión en calidad de vida. Pequeños hábitos sostenidos todos los días hacen una gran diferencia y pueden evitar accidentes graves”.
