Una operación inesperada sorprendió al mercado granario internacional: la Argentina logró colocar 40.000 toneladas de trigo en Florida, un destino históricamente ajeno al cereal local. La negociación, realizada por un consorcio de exportadores con el molino Ardent Mills en Tampa, se explica por un factor central: el precio competitivo del trigo argentino frente al tradicional Hard Red Winter (HRW) estadounidense.

Una operación inédita

Fuentes del sector confirmaron que el trigo argentino se cotiza en torno a US$210-220 por tonelada FOB, con un flete adicional de US$35-40 y un arancel de entre 10% y 15%. El precio final en destino oscila entre US$269,5 y US$299, mientras que el HRW estadounidense se ubica entre US$280 y US$287.

El analista Javier Preciado Patiño explicó: “En esta región del sudeste de Estados Unidos, el trigo llega muy caro y el importador prefiere traerlo de la Argentina que comprar a proveedores internos”.

No es la primera vez que se concreta una operación de este tipo: en abril de 2025 se exportaron 30.000 toneladas, aunque la transacción no trascendió públicamente.

Impacto en el mercado

El negocio fue interpretado como un reemplazo puntual del HRW y generó un efecto inmediato en las cotizaciones. Operadores señalaron que “desde que se supo de este negocio, bajó el precio” en los futuros de Kansas. Sin embargo, advirtieron que la operación podría cancelarse si la dinámica de precios cambia, mediante un “washout” o acuerdo de anulación.

El molino de Tampa tiene capacidad para importar unas 40.000 toneladas cada 4-6 semanas, lo que abre la posibilidad de nuevas operaciones si se mantienen las condiciones de competitividad.

Contexto exportador argentino

La Argentina atraviesa un ciclo de oferta extraordinaria de trigo, con una cosecha cercana a 28 millones de toneladas y un saldo exportable teórico de 22 millones, tras descontar consumo interno y stocks.

En los primeros meses de 2026, el país ya embarcó 10 millones de toneladas, un récord histórico para el sector agroindustrial. Los principales destinos incluyen Bangladesh (1,6 millones), Indonesia (1,4 millones), Vietnam (2,3 millones), Argelia, Marruecos, China y Tailandia.

Con exportadores que ya compraron 13,7 millones de toneladas, aún restan colocar unas 6,5 millones, lo que obliga a buscar mercados alternativos y aprovechar oportunidades de precio.

Una ventana inesperada

El diferencial de precios frente al trigo estadounidense y europeo permitió que el cereal argentino ingresara en un mercado considerado “codiciado” y difícil de acceder. “Estamos ayudando a combatir la inflación a Trump con trigo argentino”, ironizó Preciado Patiño al comentar la noticia con colegas estadounidenses.

Más allá del tono distendido, la frase resume el trasfondo del negocio: en un contexto de abundancia local y costos internos elevados en ciertas regiones de Estados Unidos, el trigo argentino encontró una ventana comercial inesperada que sacudió al mercado internacional.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *