La Confederación General del Trabajo (CGT) volvió a manifestar su rechazo al proyecto de reforma laboral impulsado por el Gobierno nacional y advirtió que, de no introducirse modificaciones sustanciales, la central obrera evalúa la posibilidad de adoptar medidas de fuerza.

El planteo fue encabezado por Cristian Jerónimo, uno de los tres secretarios generales de la organización, quien sostuvo que la iniciativa, tal como está redactada, resulta perjudicial para los trabajadores y las pequeñas y medianas empresas.

Jerónimo, titular del Sindicato de Empleados de la Industria del Vidrio y Afines, explicó que la estrategia de la CGT se centra en el diálogo con senadores, senadoras y gobernadores, con el objetivo de construir consensos que permitan frenar o modificar los aspectos más cuestionados del proyecto. “Podemos hacer una marcha o un paro si no escuchan nuestro reclamo, pero la prioridad es lograr mayoría en el Congreso para garantizar cambios reales”, señaló.

Antecedentes y movilización previa

El dirigente recordó que en diciembre la central obrera llevó adelante una movilización que, según afirmó, tuvo resultados positivos al instalar el debate en la agenda pública y política. En esa línea, destacó que actualmente se refuerzan los contactos y negociaciones en distintas provincias, con el propósito de consolidar un frente amplio de rechazo a la reforma.

Compromiso de los gobernadores

Jerónimo subrayó que algunos mandatarios provinciales ya expresaron su compromiso con la postura sindical, aunque reconoció que no todos han garantizado modificaciones. Entre las reuniones previstas mencionó a los gobernadores de Córdoba, Santa Fe, Tucumán, Salta, Catamarca y varias provincias del sur. “Estamos cruzando agendas para reunirnos de a dos o tres gobernadores a la vez, con buena recepción en general”, detalló.

Posibles medidas de fuerza

La CGT mantiene abiertas todas las opciones de acción sindical. “No se descarta ninguna medida”, reiteró Jerónimo, al tiempo que aclaró que la central apuesta primero a la vía institucional. Sin embargo, dejó en claro que, de no prosperar las negociaciones, el consejo directivo de la organización se reunirá para definir nuevas acciones de protesta.

Señales desde el Congreso

El dirigente destacó que la senadora Patricia Bullrich dejó la puerta abierta a posibles modificaciones, lo que la CGT interpreta como una oportunidad para que sus equipos técnicos participen en la discusión parlamentaria. “Estamos preparados para trabajar cuando seamos convocados, aunque todavía no se ha dado la llamada oficial”, puntualizó.

Impacto en trabajadores y pymes

Jerónimo enfatizó que el proyecto, en su versión actual, no ofrece beneficios para la mayoría de los trabajadores ni para las pequeñas y medianas empresas. Según su análisis, la iniciativa favorece a un sector reducido de la economía en detrimento de la gran base laboral y productiva del país. “La reforma no contempla las necesidades de quienes sostienen la economía real”, advirtió.

Comunicación y conciencia sindical

La CGT, además de las negociaciones políticas, despliega una estrategia comunicacional destinada a informar y generar conciencia entre los trabajadores. Para ello, utiliza redes sociales y herramientas digitales con el fin de explicar los riesgos que implicaría la reforma. “Queremos que cada trabajador comprenda la magnitud de lo que está en juego”, sostuvo Jerónimo.

Próximos pasos

De cara al futuro inmediato, la central obrera continuará con su ronda de reuniones con gobernadores y legisladores. Jerónimo reiteró que, si no se logran avances concretos, el consejo directivo de la CGT será convocado para definir nuevas medidas de fuerza. “La prioridad es defender los derechos de los trabajadores y garantizar que las pymes no sean perjudicadas”, concluyó.

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