En una jornada cargada de simbolismo político y diplomático, el Mercosur y la Unión Europea formalizaron la firma del acuerdo de asociación que, tras más de un cuarto de siglo de negociaciones, dará origen al área de libre comercio más grande del mundo, con un alcance de más de 720 millones de personas. La ceremonia se celebró en el teatro San José de Flores, parte del complejo del Banco Central de Paraguay, donde el entusiasmo del público se tradujo en un prolongado aplauso al mediodía.
El presidente argentino, Javier Milei, fue uno de los testigos de honor de la firma, acompañado por sus pares de Uruguay, Yamandú Orsi, y el anfitrión paraguayo, Santiago Peña. Por parte de la Unión Europea rubricaron el documento la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el titular del Consejo de Europa, António Costa. La presencia de líderes regionales y europeos subrayó la trascendencia de un pacto que busca redefinir las relaciones económicas y políticas entre ambos bloques.
Una ausencia notoria
La ceremonia estuvo marcada por la ausencia del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, quien había manifestado su intención de concretar la firma en la cumbre de Foz de Iguazú en diciembre pasado. En su lugar, el canciller Mauro Vieira representó al país vecino y transmitió un saludo “caluroso” de Lula. Peña, en su discurso inicial, no dejó pasar la oportunidad de enviar un “saludo a la distancia” al mandatario brasileño, destacando su rol en el proceso de negociación. La mención generó aplausos, aunque Milei se mantuvo distante.

Discursos con mensajes cruzados
El presidente paraguayo celebró el acuerdo como “un día largamente esperado por nuestros pueblos”, subrayando que “el camino del diálogo es el único camino”. Von der Leyen, por su parte, calificó la firma como un “honor” y destacó que Sudamérica “elige integración y envía un fuerte mensaje al mundo”, al tiempo que apeló a la protección del medio ambiente y a los valores compartidos entre ambas regiones.
Milei, fiel a su estilo, reivindicó la apertura económica y criticó el proteccionismo como “máximo responsable del estancamiento y la pobreza”. Además, anunció que enviará el proyecto de ratificación al Congreso argentino en las próximas sesiones extraordinarias. En su intervención, también elogió a la presidenta italiana, Giorgia Meloni, a quien consideró “fundamental” en el proceso, y se refirió a la situación venezolana con un fuerte respaldo a las acciones de Estados Unidos contra Nicolás Maduro.
Costa, en representación europea, resaltó que el acuerdo constituye “un auténtico hito en la apuesta de la UE por la seguridad económica” y defendió la soberanía y la integridad territorial frente a la “ley del más fuerte”. Sus palabras contrastaron con las de Milei, evidenciando las distintas lecturas políticas que conviven en el marco de la integración.
Reacciones regionales
El presidente uruguayo, Yamandú Orsi, celebró el pacto como un avance hacia “un orden internacional basado en reglas, consenso y derechos humanos”. Rodrigo Paz, mandatario boliviano, expresó solidaridad con el pueblo venezolano y llamó a desterrar los conflictos entre naciones: “Entre hermanos, nunca más guerra”, afirmó, cosechando uno de los aplausos más intensos de la jornada.
La diversidad de discursos reflejó tanto el entusiasmo como las tensiones que acompañan a un acuerdo de semejante magnitud, en el que confluyen intereses económicos, políticos y culturales de dos regiones con historias y realidades distintas.

Un acuerdo con historia
La firma en Asunción tuvo un fuerte valor simbólico: el mismo teatro fue escenario, en 1991, del Tratado de Asunción que dio nacimiento al Mercosur. Desde entonces, distintos gobiernos argentinos —de Fernando de la Rúa a Mauricio Macri, pasando por administraciones peronistas y kirchneristas— intentaron concretar el acuerdo con la Unión Europea, sin éxito. Recién en 2026, bajo la presidencia de Milei, se logró cerrar un proceso que se extendió por 26 años.
La jornada en Paraguay se inscribe como un capítulo histórico en la política internacional de la región. El acuerdo Mercosur–UE no solo abre nuevas oportunidades comerciales, sino que también plantea desafíos en materia de competitividad, sustentabilidad y gobernanza global. Su ratificación en los parlamentos nacionales será el próximo paso para que la integración se convierta en realidad.
