La medida reduce un costo impositivo en la Argentina, pero coincide con un aumento global de precios por la escasez de chips de memoria, que afecta a toda la industria tecnológica.
A partir de mañana, 15 de enero de 2026, los teléfonos celulares importados dejarán de pagar aranceles de ingreso al país, lo que implicará una reducción inmediata del 10% en su precio de entrada. La medida completa un proceso de baja impositiva iniciado en mayo pasado y que ya había generado una disminución promedio del 17% en diciembre de 2025. En términos relativos, los equipos importados deberían costar casi un 30% menos que hace ocho meses.
La decisión constituye una buena noticia para quienes evalúan adquirir un celular extranjero, aunque las estimaciones indican que los equipos seguirán siendo un 40% más caros que en otros países de la región. La rebaja, sin embargo, mejora la competitividad frente al precio internacional y elimina un costo intermedio que históricamente encarecía el acceso a tecnología en el mercado local.
El contexto global: suba de precios por escasez de chips
La medida nacional se enfrenta a un escenario internacional adverso. En 2026, la expectativa es que los smartphones aumenten de precio debido a la escasez de chips de memoria —tanto RAM como almacenamiento—, insumos que los fabricantes están priorizando para abastecer a los centros de cómputo destinados a inteligencia artificial.
El fenómeno fue explicado por Carl Pei, fundador de OnePlus y actual responsable de la firma Nothing, quien señaló que “por primera vez, los smartphones compiten directamente con la infraestructura de IA”. Según Pei, los costos de la memoria ya se han triplicado en algunos casos y podrían superar los US$100 por módulo en los modelos de gama alta, cuando hace un año costaban menos de US$20.
La presión sobre los precios no se limita a los teléfonos: también impactará en computadoras y tablets, extendiéndose a toda la industria tecnológica.
Impacto en los modelos más económicos
De acuerdo con consultoras como Counterpoint, este año se venderán un 2% menos de teléfonos en todo el mundo. Los fabricantes evalúan si trasladar el aumento de costos al precio final o reducir especificaciones técnicas para abaratar la producción.
La consultora IDC advierte que el impacto será más fuerte en los modelos de gama baja, donde la memoria RAM representa entre un 15% y un 20% del costo total del dispositivo. En los equipos premium, en cambio, el peso relativo de la memoria es menor frente a otros componentes como la cámara o la pantalla.
En la reciente feria CES 2026 en Las Vegas, el coCEO de la división móvil de Samsung, TM Roh, reconoció que toda la industria está sufriendo estos cambios. Analistas anticipan que el próximo Galaxy S26, que se presentará en febrero, tendrá un precio superior al del S25 en varios mercados.
Los ganadores de la crisis
Paradójicamente, uno de los principales beneficiados de esta situación es la división de semiconductores de Samsung, segundo mayor fabricante de chips de memoria del mundo detrás de SK Hynix. Ambas compañías firmaron un acuerdo con OpenAI para proveer hasta 900.000 obleas de DRAM al mes para su proyecto Stargate, cifra que equivale a más de un tercio de la producción mundial de memoria en 2025.
Una medida que pierde brillo
La eliminación de aranceles en la Argentina debería reflejarse en una mejora relativa frente al precio internacional, pero el encarecimiento global de los componentes opacará el impacto en el bolsillo del consumidor. En definitiva, los celulares serán más accesibles en comparación con meses anteriores, aunque seguirán enfrentando un contexto de suba mundial de precios que limita el beneficio de la medida.
