El ministro de Economía, Luis Caputo, anunció una nueva estrategia de financiamiento en dólares bajo ley local, con el objetivo de reforzar la capacidad de pago de la deuda y preparar el terreno para una eventual vuelta a los mercados internacionales. El plan contempla absorber hasta USD 500 millones por mes mediante colocaciones quincenales, en un esquema que busca blindar los compromisos con bonistas privados y sostener la expectativa de una emisión global en el mediano plazo.
Detalles de la emisión
La Secretaría de Finanzas informó que se emitirá un bono en dólares con un cupón del 6% nominal anual, con subastas quincenales de hasta USD 150 millones y rondas adicionales de hasta USD 100 millones al día siguiente. De esta manera, el Palacio de Hacienda podrá captar hasta USD 2.000 millones en el primer semestre de 2026, cifra que se destinará principalmente a cubrir los vencimientos de julio, cuando el Gobierno deberá cancelar alrededor de USD 4.200 millones con acreedores privados.
La iniciativa se inscribe en la hoja de ruta financiera delineada por Caputo, que combina operaciones de swaps, repos y canjes locales con emisiones en dólares bajo ley argentina, mientras se aguarda el escenario propicio para una colocación internacional.
Un paso más tras el Bonar 2029
La nueva licitación se interpreta en la City como un paso más hacia la normalización del acceso al crédito externo. En diciembre pasado, el Ministerio de Economía había colocado el Bonar 2029, con un rendimiento del 9,26%, obteniendo cerca de USD 1.000 millones en la primera emisión en moneda extranjera en ocho años.
Aquella operación fue considerada un “testeo” del mercado. Ahora, con un cupón más bajo y un esquema recurrente, el Gobierno busca consolidar confianza y mostrar disciplina fiscal, en un contexto en el que el riesgo país aún se mantiene por encima de los 500 puntos básicos.
Expectativas y advertencias del mercado
Analistas financieros consideran que se trata de una emisión “chica” y “charlada”, con resultados previsibles, pero que cumple la función de sostener la expectativa de una salida internacional. Sin embargo, advierten sobre la concentración de vencimientos en el corto plazo y la necesidad de diversificar la duración de la deuda para evitar una carga excesiva antes de 2027.
El mercado exige señales claras de que la Argentina podrá regresar a Wall Street en el primer semestre, con una emisión que permita extender plazos y reducir la dependencia del financiamiento local.
El Congreso como catalizador
El anuncio se produjo en paralelo al debate legislativo sobre la reforma laboral, que ya obtuvo media sanción en Diputados y será tratada en el Senado. Según el informe de Portfolio Personal de Inversiones (PPI), cada avance político tiene impacto en los bonos argentinos: tras la votación en la Cámara Baja, los títulos mostraron subas de hasta 0,3% en dólares, amortiguando la tendencia bajista global.
La dinámica parlamentaria, señalan los analistas, será clave para definir el humor de los mercados y la capacidad del Gobierno de sostener su estrategia financiera.
Menú de instrumentos en pesos
Además del bono en dólares, Finanzas informó que en la licitación del 25 de febrero se colocarán tres letras indexadas por inflación (Lecer) con vencimientos en mayo, julio y noviembre de 2026. También se ofrecerán bonos ajustados por CER (Boncer) y bonos atados al dólar oficial (dólar linked) con vencimientos en junio de 2027 y 2028.
La estrategia de Caputo combina pragmatismo y gradualismo: asegurar liquidez en dólares bajo ley local, mientras se construye el puente hacia una emisión internacional que marque el regreso pleno de la Argentina a los mercados globales.
