El mercado cambiario atraviesa una etapa de calma poco habitual en la Argentina. Con más oferta de divisas y sin expectativas inmediatas de tensión, la discusión ya no pasa por si el dólar puede seguir bajando, sino por hasta dónde puede hacerlo sin generar desequilibrios futuros.

Factores de oferta que sostienen la baja

  • Deuda corporativa y subsoberana: colocaciones en el exterior que ingresan divisas.
  • Crédito en dólares: financiamiento externo que refuerza la oferta.
  • Superávit comercial: mejora en exportaciones, especialmente agro.
  • Cosecha gruesa: liquidación estacional que incrementa el flujo de dólares.

El economista Andrés Reschini (F2 Soluciones) señaló que la demanda privada de divisas se redujo tras las elecciones de medio término, mientras que la oferta se amplió. En paralelo, Mariano Ricciardi (BDI Inversiones) destacó que el Banco Central compra dólares de manera escalonada para no alterar el precio, aunque incluso sin intervención la abundancia de oferta presiona a la baja.

Niveles actuales y posibles pisos

Según Milo Farro (Rava), al 15 de abril de 2026 el dólar mayorista cotiza en $1.365, con fuerte presión vendedora. El analista planteó que podría consolidarse un piso en torno a $1.350 si el Banco Central mantiene su programa de acumulación de reservas, que ya sumó USD 5.718 millones en lo que va del año.

Riesgos de atraso cambiario

El Gobierno utiliza el dólar como ancla nominal para moderar la inflación. Pero si los precios internos siguen corriendo por encima del ajuste cambiario, el atraso relativo puede afectar competitividad y alimentar expectativas de corrección.

El analista Gastón Lentini advirtió sobre el desacople entre inflación y dólar, fenómeno que ya genera atractivo en bonos ajustados por inflación. También señaló que la brecha entre el oficial y el dólar cable se amplía, reflejando desconfianza en la sustentabilidad del esquema.

Exportaciones y tasas de interés

Un dólar demasiado bajo desincentiva la liquidación del agro, clave para sostener la oferta. Además, la baja de tasas en pesos y la inflación creciente generan tasas reales negativas, lo que reduce el atractivo de quedarse en moneda local y puede reactivar la demanda de cobertura cambiaria.

Contexto internacional y político

La calma cambiaria también se explica por un dólar global más débil frente a monedas emergentes, como el real brasileño. Sin embargo, los analistas advierten que el escenario puede cambiar con el trade electoral: a medida que se acercan las elecciones presidenciales, el mercado recalibra precios y cobertura, lo que podría recalentar el dólar en los próximos meses.

Conclusión

El dólar encuentra un piso técnico en torno a $1.350, sostenido por la oferta del agro y las compras del Banco Central. Pero los límites aparecen claros: atraso cambiario, tasas reales negativas, brecha cambiaria y la incertidumbre política que ya empieza a pesar en las expectativas. La calma actual podría ser apenas un veranito cambiario antes de una etapa de mayor sensibilidad.

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