El Monitor de Desempeño Industrial (MDI) de la Unión Industrial Argentina (UIA) arrancó 2026 con un dato preocupante: 36,5 puntos en enero, muy por debajo del umbral de expansión de 50. El relevamiento confirma que más de la mitad de las empresas reportan caídas en producción y ventas, en un contexto marcado por la contracción del consumo interno y el aumento de los costos productivos.
Un panorama heterogéneo
La encuesta muestra un contraste claro: mientras sectores vinculados a exportaciones energéticas, minería y agroindustria exhiben dinamismo, gran parte del entramado manufacturero tradicional continúa en retroceso. El informe elaborado por el CEU-UIA entre el 2 y el 16 de febrero refleja que la recuperación macroeconómica todavía no alcanza a las ramas más dependientes del mercado local.
Sectores más golpeados
- Construcción: la paralización de la obra pública y la menor actividad privada impactaron en cemento, acero y productos metalúrgicos, arrastrando a toda la cadena de proveedores.
- Metalmecánica: con fuerte capacidad de generación de empleo, enfrenta caída de demanda, altos costos y menor utilización de capacidad instalada.
- Textil e indumentaria: la pérdida de poder adquisitivo redujo las ventas y obligó a ajustar producción y personal.
- Bienes durables y electrodomésticos: las ventas siguen por debajo de los niveles previos, reflejando la cautela del consumidor.
Factores detrás de la caída
El informe identifica dos causas principales:
- Debilidad del mercado interno, producto del ajuste macroeconómico que contrajo el consumo.
- Elevados costos productivos, especialmente en energía, logística, impuestos y financiamiento.
Las pymes industriales son las más afectadas, con tensiones en la cadena de pagos y postergación de inversiones.
Un sector en transición
La UIA advierte que la industria atraviesa un proceso de adaptación a un nuevo modelo económico, con mayor apertura comercial y menor intervención estatal. Para las empresas orientadas al mercado interno, esto implica competir en condiciones más exigentes mientras persisten problemas estructurales.
En contraste, sectores exportadores muestran mejores perspectivas, lo que abre la discusión sobre si la transición derivará en una industria más competitiva o en una fase de retracción prolongada.
