La economía del conocimiento arranca 2026 con buenas previsiones de exportación, aunque el panorama interno muestra tensiones. Según el último relevamiento de Argencon, nueve de cada diez empresas del sector esperan sostener o aumentar sus ventas externas este año. Sin embargo, el crecimiento convive con problemas de competitividad, presión regional y el impacto de la inteligencia artificial sobre la productividad y el empleo.
El informe ubica la competitividad de costos como el principal desafío: el 72% de las compañías la señala como factor determinante y concentra el 30,5% de las menciones como motor de crecimiento. En un negocio exportador, donde los clientes comparan talento, precio y productividad en tiempo real, cualquier desalineamiento reduce margen para ganar contratos.
A nivel local, los condicionantes más citados son los costos salariales, la inflación, el tipo de cambio y la inestabilidad normativa. Aunque las empresas reconocen cierta mejora en previsibilidad, advierten que no alcanza para competir con países que ofrecen estructuras más estables o más baratas.
Competencia regional y demanda más exigente
El frente externo también se volvió más competitivo. Estados Unidos aparece como el mercado con mayor potencial de crecimiento, pero la presión se concentra en América latina. Colombia, México y Brasil son señalados como los principales rivales de los servicios argentinos, lo que refleja que la disputa ya no pasa sólo por la demanda global, sino por la posición relativa frente a competidores regionales.
El desembarco de la inteligencia artificial
La irrupción de la IA es otro vector clave. El informe advierte que empieza a modificar la demanda global y los estándares de productividad, obligando a las empresas a adaptarse más rápido, incorporar nuevas herramientas y redefinir su propuesta de valor.
El impacto también alcanza al empleo. El 80,1% de las firmas prevé cambios moderados en sus dotaciones, con estructuras estables y un crecimiento más acotado que en años anteriores. No se observa una destrucción masiva de puestos, pero sí una reconfiguración de perfiles, con más peso de habilidades vinculadas a la interacción con nuevas tecnologías.
Un sector en tensión
En síntesis, la economía del conocimiento mantiene un potencial exportador sólido, pero enfrenta un examen más riguroso: sostener talento, mejorar productividad, adaptarse a la IA y competir con países de la región en un contexto donde los costos y la macroeconomía siguen pesando. El desafío no es sólo crecer, sino hacerlo sin perder terreno en la carrera global por servicios y conocimiento.
