La Confederación General del Trabajo (CGT) expresó su firme oposición a cualquier intento de reforma laboral que implique un retroceso en los derechos de los trabajadores. En declaraciones recientes, uno de los secretarios generales de la central obrera, Cristian Jerónimo —referente del Sindicato del Vidrio—, aseguró que la CGT “rechazará de plano” toda iniciativa que “avasalle derechos”, y reclamó la apertura de un “diálogo tripartito” con el Gobierno y los sectores empresarios.

Aunque hasta el momento no existe un proyecto oficial presentado por el Ejecutivo, Jerónimo advirtió que los trascendidos que circulan en medios de comunicación y que, según afirmó, “salen del lado del Gobierno”, generan preocupación en el movimiento obrero. “Si el Gobierno concreta propuestas como las que se mencionan, desde la CGT lo vamos a rechazar de plano. No vamos a permitir que se avasallen los derechos adquiridos, como los convenios colectivos de trabajo”, enfatizó.

Reclamo por un diálogo social amplio y con garantías

El dirigente sindical insistió en la necesidad de establecer un ámbito institucional de diálogo entre el Gobierno, los trabajadores y los empresarios. “Hasta ahora no ha existido un verdadero espacio de discusión. Si quieren debatir, discutamos todo: una negociación laboral con más derechos, no con menos. Discutamos el reparto de ganancias”, propuso Jerónimo, en una clara señal de que la central no se limitará a resistir, sino que busca incidir activamente en el diseño de políticas laborales.

Críticas al modelo económico y advertencia sobre la recesión

Más allá del eje laboral, Jerónimo apuntó contra el rumbo económico del Gobierno. “El problema no es la reforma laboral, sino que la actividad económica está totalmente en recesión, totalmente parada”, sostuvo. En ese sentido, remarcó que la falta de dinamismo del mercado interno, producto de la caída del consumo, es uno de los principales obstáculos para la recuperación del empleo y la producción.

El sindicalista también cuestionó la política salarial oficial, al señalar que “si pisás las paritarias al 1% y el costo de vida aumenta el 2,4%, 2,8% y la carne el 10%, no hay manera de recomponer la economía”. Según su análisis, el deterioro del poder adquisitivo de los salarios profundiza la crisis del consumo y afecta directamente a las pequeñas y medianas empresas.

Pérdida de empleo y propuestas alternativas

Jerónimo denunció que en el último año se perdieron más de 230.000 puestos de trabajo y cerraron unas 10.000 pymes, lo que refleja —según dijo— el impacto social de la recesión. Frente a este panorama, propuso avanzar en una reforma impositiva que alivie la carga sobre el sector productivo y en un plan de mejora de la infraestructura para fomentar la radicación de empresas en el interior del país.

Desde la CGT, el mensaje es claro: no hay margen para reformas que impliquen retrocesos en materia de derechos laborales. En cambio, la central obrera exige un debate integral sobre el modelo económico, con eje en la reactivación, la equidad y la participación de los trabajadores en las decisiones estratégicas.

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