La advertencia lanzada por Irán de que “todas las embajadas de Israel serán objetivos legítimos” en caso de que Tel Aviv ataque la misión iraní en Líbano ha encendido las alarmas en distintos países, incluida la Argentina. El mensaje, difundido por Abolfazl Shekarchi, portavoz de las fuerzas armadas de la República Islámica, se produce en el marco de la operación militar conjunta de Estados Unidos e Israel contra objetivos iraníes, bautizada “Rising Lion” u “Operation Epic Fury”.
Escalada militar en Medio Oriente
La ofensiva, iniciada el 28 de febrero, ha alcanzado centros de comando, instalaciones nucleares en Natanz y sitios de lanzamiento de misiles en unas 20 ciudades iraníes. Los reportes señalan daños significativos en la infraestructura militar del país, mientras Hezbollah, aliado estratégico de Teherán, se mantiene como un actor clave en la región. La amenaza de extender los ataques hacia embajadas israelíes en el exterior marca un nuevo nivel de confrontación con potencial impacto global.
Refuerzo de la seguridad en Argentina
El gobierno argentino elevó el nivel de alerta el pasado sábado, tras los primeros bombardeos estadounidenses sobre instalaciones nucleares iraníes. El Ministerio de Seguridad, bajo la conducción de Patricia Bullrich, dispuso un refuerzo en la protección de la Embajada de Israel en Buenos Aires, la AMIA y las sinagogas, con presencia de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), sistemas de ciberdefensa y vigilancia aérea. El ministro de Defensa, Luis Petri, confirmó que el país se alinea con la posición de Estados Unidos e Israel y que se incrementó la vigilancia en fronteras y puntos críticos.
Antecedentes que marcan la memoria argentina
La advertencia iraní revive recuerdos dolorosos en la Argentina. Los atentados contra la Embajada de Israel en 1992 y contra la AMIA en 1994, que dejaron 115 muertos y cientos de heridos, siguen siendo heridas abiertas en la memoria institucional y social del país. Estos antecedentes explican la sensibilidad con la que se reciben las amenazas actuales y la decisión de reforzar la seguridad en instituciones vinculadas a la comunidad judía.
La postura iraní
Desde el entorno iraní, Mohsen Rabbani —exagregado cultural de la embajada en Buenos Aires y acusado por la Justicia argentina como uno de los responsables intelectuales del atentado a la AMIA— intentó bajar el tono de la amenaza. En declaraciones a un canal de streaming, aseguró que “es incorrecto decir que Argentina, que está fuera de esta área, sea objetivo de algo” y agregó que “los argentinos son amigos” y que su país mantiene una relación de respeto con la población local.
Riesgos y percepciones
Aunque las palabras de Rabbani buscan distender la percepción de riesgo, expertos en seguridad advierten que la operación militar conjunta de Estados Unidos e Israel mantiene al mundo en alerta. La posibilidad de que embajadas israelíes sean blanco de ataques obliga a reforzar la vigilancia diplomática y comunitaria en países con antecedentes de atentados, como la Argentina.
