En medio de una escalada bélica que involucra a cerca de una docena de países, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que su gobierno garantizará el libre flujo de petróleo desde Medio Oriente, con el objetivo de evitar una crisis energética global derivada de la guerra con Irán.
El anuncio llega en un momento en que los mercados internacionales se encuentran bajo fuerte presión y el estrecho de Ormuz, paso estratégico para el suministro energético mundial, enfrenta serias disrupciones.
Los enfrentamientos, que ya cumplen cinco días, han dejado cientos de muertos en Irán y decenas en otros puntos de la región. Israel e Irán han intercambiado ataques aéreos y misiles, mientras Teherán ha dirigido ofensivas contra bases y embajadas estadounidenses en Medio Oriente. En paralelo, Israel lanzó una operación aérea y terrestre contra Hezbolá en Líbano, tras ser atacado por el grupo aliado de Irán. Washington confirmó la muerte de seis militares estadounidenses en el conflicto.
Trump anunció que la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional (DFC) ofrecerá seguros “a un precio muy razonable” para respaldar el tránsito de energía y otros bienes en el Golfo. Además, la Marina estadounidense estaría preparada para escoltar petroleros a través del estrecho de Ormuz “lo antes posible” si la situación lo requiere. “Pase lo que pase, Estados Unidos garantizará el LIBRE FLUJO de ENERGÍA al MUNDO”, escribió el mandatario en redes sociales.
El mensaje tuvo un efecto inmediato en los mercados: el crudo Brent subió 2,1% el miércoles, moderando las alzas de 4,7% y 7,3% registradas en los días previos. El oro avanzó 1,4%. Sin embargo, en Asia las bolsas sufrieron su mayor caída en casi un año, con Corea del Sur liderando el desplome. En Dubái y Abu Dabi, los mercados reabrieron con fuertes pérdidas tras el inicio de la guerra.
Los precios del petróleo han aumentado alrededor de 15% desde que Estados Unidos e Israel iniciaron ataques contra Irán, lo que prácticamente paralizó el tránsito de crudo por el estrecho de Ormuz, ruta por la que circula una quinta parte del suministro energético mundial. Analistas advierten que, aunque el anuncio de Trump redujo parte de la prima de riesgo, persisten dudas sobre la viabilidad del plan y la rapidez con que podría restablecerse el flujo normal de petróleo.
El seguro ofrecido por la DFC busca cubrir riesgos políticos derivados de guerra y violencia, pero su implementación plantea desafíos. La agencia, que tradicionalmente moviliza capital privado hacia países en desarrollo, nunca ha manejado una operación de esta magnitud. Expertos señalan que lo más cercano fue el respaldo a proyectos en Ucrania tras la invasión rusa, aunque en ese caso se trataba de nuevas inversiones y no de activos existentes.
Analistas de RBC Capital Markets advirtieron que el plan podría enfrentar obstáculos logísticos y financieros. No obstante, una alta suscripción al seguro sería interpretada como una señal de confianza en la capacidad de Washington para garantizar la seguridad marítima. “Si muchas compañías lo compran, eso indicaría que confían plenamente en que el gobierno de EE.UU. cumplirá sus obligaciones”, explicó Salar Ghahramani, profesor en Penn State University.
El futuro del conflicto sigue siendo incierto. Trump reconoció que los combates podrían prolongarse durante semanas, mientras Irán mantiene firme su programa nuclear y su apoyo a grupos armados en la región. La tensión en el estrecho de Ormuz, epicentro del suministro energético global, se perfila como uno de los mayores desafíos para la estabilidad económica internacional en los próximos meses.
