Este martes vence el plazo que el presidente estadounidense Donald Trump impuso al régimen iraní para que levante el bloqueo de facto en el estrecho de Ormuz, paso estratégico por donde circula aproximadamente el 20% del petróleo mundial. La tensión ha escalado hasta niveles inéditos y plantea interrogantes sobre la posibilidad de un crimen de guerra en caso de que las amenazas presidenciales se concreten.

Escalada de amenazas y un escenario imprevisible

No es la primera vez que Trump emplaza a Irán: ya lo había hecho en tres oportunidades anteriores. Sin embargo, la diferencia radica en la intensidad de sus declaraciones recientes. El mandatario advirtió que está dispuesto a bombardear centrales eléctricas y puentes si Teherán no libera el tránsito marítimo. “¡Abran el puto estrecho, malditos dementes, o vivirán en el infierno!”, escribió en redes sociales durante el domingo de Pascua. Al día siguiente, en la Casa Blanca, redobló la amenaza: “Todo Irán podría ser eliminado en una noche. Y podría ser la de mañana”.

Mientras tanto, Irán rechazó una propuesta de alto el fuego de 45 días presentada por mediadores de Pakistán, Turquía y Egipto. El régimen exigió el levantamiento de sanciones, el fin de los ataques estadounidenses e israelíes y compensaciones por los daños de la guerra. Trump calificó la iniciativa como “un paso significativo”, aunque “insuficiente”.

Negociaciones estancadas y clima de pesimismo

El negociador estadounidense Steve Witkoff se encuentra en Budapest, pero podría viajar de urgencia a la región. Sin embargo, el clima general es de pesimismo. “Se desvanecen las esperanzas de un acuerdo con Irán antes de la hora límite”, tituló The Wall Street Journal. La prolongación del conflicto, que ya lleva cinco semanas, ha superado los análisis iniciales y expone un escenario de difícil resolución.

Crímenes de guerra y dilemas militares

Las amenazas de Trump contra objetivos civiles han generado alarma en el ámbito militar. Expertos citados por The Guardian advirtieron que, de concretarse, se trataría de “los crímenes de guerra más graves”. Dos ex oficiales del cuerpo jurídico militar, Margaret Donovan y Rachel VanLandingham, señalaron que las palabras del presidente contradicen décadas de formación en derecho internacional humanitario y ponen a los combatientes en riesgo de responsabilidades penales.

La tensión también se refleja en el Pentágono. El ministro de Defensa Pete Hegseth destituyó a altos mandos del Ejército, entre ellos el jefe del Estado Mayor Randy A. George. Desde su llegada, al menos 17 oficiales fueron apartados, lo que evidencia un quiebre en la cadena de mando.

El fantasma nuclear

El analista Julian Borger, en The Guardian, introdujo un elemento inquietante: la posibilidad de que Trump recurra al arsenal nuclear. Estados Unidos, junto con Rusia, concentra cerca del 90% de las armas atómicas del planeta. La historia recuerda que fue el único país en utilizarlas, en Hiroshima y Nagasaki en 1945. La pregunta que sobrevuela es si un presidente volátil podría ordenar un ataque nuclear contra Irán y bajo qué marco jurídico internacional podría justificarse.

En 1996, la Corte Internacional de Justicia sostuvo que, aunque el uso de armas nucleares sería contrario al derecho humanitario, no existe una prohibición absoluta en circunstancias extremas de legítima defensa. Estudios recientes, como el publicado en Security Studies en 2022, revelan que la opinión pública estadounidense muestra tolerancia al uso nuclear cuando se perciben vidas nacionales en riesgo, aunque el apoyo disminuye ante la posibilidad de muertes masivas de civiles.

El reloj del Apocalipsis y la percepción global

El Boletín de Científicos Atómicos informó en enero que el Reloj del Apocalipsis se adelantó cuatro segundos y se ubica a 85 segundos de la medianoche, el punto simbólico de la extinción humana. Nunca había estado tan cerca en sus 79 años de historia. La crisis en Irán y las amenazas nucleares de Trump parecen confirmar que el mundo atraviesa una de sus etapas más peligrosas.

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