El crudo Brent alcanzó este viernes 6 de marzo los US$ 87,50 por barril, su nivel más alto desde julio de 2024, en medio de la escalada bélica en Medio Oriente. El repunte, que acumula una suba semanal superior al 20%, constituye el mayor avance desde la invasión rusa a Ucrania en 2022.
Escalada bélica y bloqueo en Ormuz
La tensión comenzó tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, lo que derivó en la interrupción del paso de petroleros por el Estrecho de Ormuz, ruta por la que circula cerca de una quinta parte del suministro mundial de crudo. El WTI también se disparó, con un alza semanal del 25%, cerrando en US$ 84,77.
Analistas advierten que cada día de paralización en Ormuz implica la imposibilidad de almacenar 20 millones de barriles y la falta de flujo hacia los mercados globales, lo que presiona aún más los precios.
Advertencia desde Qatar y postura de Washington
El ministro de Energía de Qatar señaló al Financial Times que, si la crisis se profundiza, los productores del Golfo podrían suspender exportaciones en las próximas semanas, un escenario que podría llevar el barril a US$ 150.
En paralelo, Donald Trump relativizó el impacto del alza en los combustibles al afirmar que “si suben, suben”, y remarcó que la prioridad de Estados Unidos sigue siendo la operación militar.
La visión de la AIE
La Agencia Internacional de la Energía (AIE) recordó que los inventarios mundiales superan los 8.200 millones de barriles, su nivel más alto desde 2021, lo que constituye un colchón de seguridad. Sin embargo, advirtió que interrupciones prolongadas podrían llevar al mercado a un déficit.
Oro y gas natural en alza
El oro corrigió levemente tras tocar máximos históricos por encima de los US$ 5.400 a principios de semana, cerrando en torno a US$ 5.085 por onza troy. Aun así, mantiene un sesgo alcista como activo de refugio frente a la volatilidad.
El gas natural también registró fuertes movimientos: el índice TTF en Países Bajos cotizó a 52,53 euros por megavatio hora, encaminándose a su mayor ganancia semanal en cuatro años.
Riesgo de estanflación global
La presión sobre los costos energéticos y la volatilidad en los mercados de commodities alimentan temores de un escenario de estanflación: bajo crecimiento con alta inflación. Fondos de inversión y bancos centrales se refugian en activos reales como el oro y el petróleo, mientras los mercados emergentes sufren la salida de capitales.
