El hermetismo inicial en torno al aterrizaje de un Boeing militar en el aeropuerto de Ushuaia finalmente tuvo una explicación oficial. La Embajada de Estados Unidos en Buenos Aires confirmó que se trató de una delegación bipartidista del Congreso norteamericano, integrada por miembros del Comité de Energía y Comercio de la Cámara de Representantes.

Según el comunicado, la misión incluyó temas vinculados a minerales críticos, gestión de residuos mineros y salud pública. Sin embargo, la explicación no logró disipar las suspicacias políticas y sindicales que rodearon el episodio.

La llegada de los legisladores se produjo apenas tres días después de la intervención del puerto de Ushuaia por parte del Gobierno nacional, una medida que desplazó autoridades locales y desvinculó a decenas de trabajadores. Para la oposición fueguina, la coincidencia entre ambos hechos no es casual: interpretan que se trata de un movimiento estratégico que abre la puerta a una mayor injerencia estadounidense en el Atlántico Sur.

Reacciones locales: entre la desconfianza y la denuncia

El secretario jurídico de Tierra del Fuego, Emiliano Fossatto, expresó que la visita generó “mucha inseguridad” debido a la ausencia de comunicación previa con las autoridades provinciales. “El puerto de Ushuaia es demasiado valioso como para creer que se trató de una simple visita técnica”, advirtió.

La senadora nacional Cristina López fue más contundente. Exigió explicaciones al Poder Ejecutivo sobre el futuro de la Base Naval Integrada y denunció que “Tierra del Fuego no es una base militar extranjera”. En sus declaraciones vinculó directamente la llegada de los congresistas con la posibilidad de un proyecto binacional, hipótesis que el Gobierno nacional ha desmentido en reiteradas oportunidades, pero que sigue alimentando el debate político.

El avión y su simbolismo

El Boeing C-40 Clipper, una versión militar del Boeing 737-700, partió de la Base Conjunta Andrews en Maryland y realizó escalas en Puerto Rico y Buenos Aires antes de aterrizar en Ushuaia. Equipado con sistemas de comunicación encriptada y áreas de descanso para pasajeros distinguidos, la aeronave fue interpretada por la CGT y sectores opositores como un “atropello a la soberanía”. El seguimiento satelital del vuelo, bajo el código RCH del Comando de Movilidad Aérea, alimentó inicialmente la sospecha de que se trataba de altos mandos militares.

Antecedentes y contexto estratégico

La visita se suma a una serie de episodios que refuerzan la percepción de que el Atlántico Sur se ha convertido en un punto de interés prioritario para Washington. En los últimos años, el presidente Javier Milei recibió en Ushuaia a la jefa del Comando Sur, Laura Richardson, y al vicealmirante Alvin Holsey, quienes supervisaron proyectos de infraestructura en la región. Aunque el Gobierno insiste en que la Base Naval Integrada es un emprendimiento exclusivamente argentino, la frecuencia de las visitas estadounidenses mantiene viva la discusión sobre una eventual instalación conjunta.

Desde 2022, Argentina construye en Ushuaia una base destinada a centralizar la logística antártica y el control del tránsito marítimo. El proyecto, aún inconcluso por falta de fondos, ha despertado un interés recurrente de Estados Unidos, generando un debate nacional sobre el alcance real de la cooperación bilateral en materia de defensa y energía.

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