La administración de Javier Milei habría interrumpido el envío de kits de ADN a los consulados argentinos en el exterior, una herramienta clave para quienes sospechan ser hijos de desaparecidos y buscan confirmar su identidad. La información fue difundida por la agencia EFE y generó expectativa por la inminente reacción de las Abuelas de Plaza de Mayo, históricas impulsoras de esta política de derechos humanos.
Una política paralizada
Según EFE, desde el inicio de la gestión libertaria los kits dejaron de enviarse a las representaciones diplomáticas. Actualmente, los estudios genéticos se realizan únicamente en el marco de causas judiciales en trámite, lo que limita el acceso de quienes residen fuera del país y desean iniciar el proceso de identificación.
La medida implica un retroceso respecto de una política de Estado sostenida durante décadas, que permitió conectar los resultados obtenidos en consulados con el Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG), pieza central en la restitución de identidades.
Silencio oficial y reacomodamientos internos
Consultas realizadas en distintos despachos oficiales no obtuvieron respuestas claras sobre la continuidad de la política. El silencio refuerza la incertidumbre en torno a una decisión que, de confirmarse, marcaría un cambio sustancial en la agenda de memoria, verdad y justicia.
La novedad se da en el marco de los reacomodamientos en la Subsecretaría de Derechos Humanos, dependiente del ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques. Tras la salida de Joaquín Mogaburu, quien tuvo un breve paso por el área luego de la renuncia del ex juez federal Alberto Baños, el cargo fue asumido por Leonardo Szuchet, ex jefe de Gabinete de Claudio Avruj durante la gestión de Mauricio Macri.
Expectativa por la reacción de Abuelas
Las Abuelas de Plaza de Mayo se preparan para emitir un comunicado oficial. Su pronunciamiento será clave para dimensionar el impacto de la medida y definir los pasos a seguir en el plano nacional e internacional.
