En un contexto global marcado por la volatilidad derivada de la guerra en Medio Oriente, el Fondo Monetario Internacional (FMI) identificó a la Argentina como uno de los países de América Latina y el Caribe que podría obtener beneficios macroeconómicos netos por la suba del petróleo y de las materias primas. Sin embargo, el organismo advirtió que ese escenario favorable en términos externos tendrá un correlato adverso en la inflación y en el costo de vida, especialmente para los sectores más vulnerables.

El análisis surge del informe “La guerra en Oriente Medio tendrá un impacto desigual en las Américas”, donde el FMI sostiene que la región había iniciado 2026 “con buen pie”, tras sortear los shocks arancelarios de Estados Unidos y con niveles de inflación mayormente alineados con las metas. La escalada del conflicto, no obstante, revirtió parte de ese panorama.

Argentina entre los “ganadores” energéticos

El FMI describe un impacto “asimétrico” en la región. Mientras las economías dependientes del turismo o con déficits externos significativos enfrentan un deterioro por el encarecimiento de la energía y del crédito, los países productores de petróleo —entre ellos Argentina— aparecen como beneficiados.

El organismo afirma que los elevados precios de la energía están mejorando las balanzas de pagos, impulsando el crecimiento y aliviando las cuentas fiscales de los exportadores. En ese grupo incluye a Argentina, Brasil, Canadá, Colombia, Ecuador, Estados Unidos, Guyana, Trinidad y Tabago y Venezuela.

Para el caso argentino, el FMI proyecta un crecimiento del 3,5% del PBI en 2026, por encima de Brasil (1,9%), Chile (2,4%) y México (1,6%). El promedio regional se ubica en 2,3%.

La contracara: inflación más alta y presión social

El organismo advierte que, a diferencia del crecimiento, el impacto inflacionario será generalizado en toda América. La suba del petróleo y de los alimentos presionará sobre combustibles, transporte, logística e insumos básicos.

“La inflación aumentará para todos”, señala el informe, y agrega que incluso en los países con ventajas energéticas “los grupos más vulnerables se verán duramente golpeados por el encarecimiento de la energía y los alimentos”.

Para Argentina, el FMI estima una inflación del 25% en 2026, muy por encima del promedio regional proyectado en 6,5%.

Recomendación central: ahorrar los dólares extraordinarios

El FMI dedica un apartado específico a los países exportadores de energía con fragilidades externas —categoría en la que incluye a la Argentina— y recomienda no desaprovechar la oportunidad para recomponer reservas y fortalecer la posición fiscal.

El organismo sostiene que:

  • Los ingresos extraordinarios deben destinarse prioritariamente al ahorro.
  • Los gobiernos deben resistir la presión política para frenar o retrasar aumentos de tarifas y combustibles.
  • No deben reinstalarse subsidios generalizados, considerados ineficientes y regresivos.
  • La asistencia social debe ser focalizada, dirigida a familias, agricultores y empresas vulnerables.
  • El espacio fiscal debe obtenerse mediante la reducción de gastos no esenciales y la captación de recursos de sectores con mayor capacidad contributiva.

El FMI destaca como “valerosas” las decisiones de países que eliminaron subsidios universales y los reemplazaron por redes de protección social específicas.

Un escenario internacional incierto

El informe subraya que la región enfrenta este shock en un momento en que buscaba dejar atrás los efectos de la pandemia. La incertidumbre sobre la duración del cese al fuego en Medio Oriente agrega un factor de riesgo adicional para los precios de la energía y las condiciones financieras globales.

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