La administración libertaria desplegó en las últimas semanas un mix de herramientas cambiarias y monetarias para mantener la cotización mayorista en torno a los $1400, en un esquema que los analistas ya califican como de “flotación sucia”.

Intervenciones cruzadas

El martes 24 de febrero, cuando el dólar mayorista intentó superar los $1400, el Tesoro Nacional vendió unos US$72 millones, mientras que el Banco Central (BCRA) informó compras netas por US$48 millones. El resultado fue una intervención neta vendedora, que logró frenar la suba.

Dos días después, el jueves 26, se repitió el patrón: ventas del Tesoro por US$51 millones frente a compras del BCRA por US$41 millones. En ambas ruedas, la presión oficial contuvo el tipo de cambio.

Estrategia heterodoxa

Según el economista Gabriel Caamaño (Outlier), el Gobierno interviene de manera diversa: algunos días el Tesoro vende dólares en el mercado spot, otros el BCRA coloca títulos ajustados por tipo de cambio (Lelink) para absorber pesos, y en ocasiones actúa en futuros. La constante es que el Central acumula reservas —ya compró US$3000 millones— mientras el Tesoro compensa con ventas.

Inflación y política monetaria

El cambio de régimen cambiario estuvo precedido por una suba de tasas a fines de 2025, que logró acumular reservas y recuperar la demanda de pesos. Sin embargo, los malos datos de inflación de enero (2,9%) complicaron el cuadro. El mercado espera índices de 2,7% en febrero, 2,5% en marzo y 2,2% en abril.

El Gobierno decidió no volver a subir la tasa para evitar frenar la actividad y optó por intervenciones más directas. En la última licitación de deuda, el Tesoro no ofreció títulos cortos en pesos, liberando $500.000 millones de liquidez.

Riesgos de apreciación

Si el dólar oficial se mantiene en torno a $1400 mientras la inflación corre por encima del 2% mensual, el peso se aprecia en términos reales. Según la consultora LCG, el tipo de cambio oficial acumula una baja del 6% en lo que va del año, ubicándose en niveles semejantes a los de 2017 y 2018.

Incertidumbre externa

El esquema depende en gran medida del contexto internacional y de la relación con el gobierno de Donald Trump en Estados Unidos. El riesgo país, en 575 puntos básicos, refleja la fragilidad de un modelo que los mercados perciben más personalista que institucional.

A esto se suma que el cepo cambiario, aunque reducido, sigue vigente: las empresas no pueden girar dividendos libremente y los individuos mantienen restricciones cruzadas entre el mercado oficial y el financiero.

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