El cometa 3I/ATLAS, un visitante interestelar que atraviesa el Sistema Solar, volvió a sorprender a la comunidad científica. Un equipo internacional de astrónomos, utilizando el radiotelescopio ALMA en Chile, identificó la presencia de dos moléculas orgánicas en proporciones inusuales: metanol (CH₃OH) y cianuro de hidrógeno (HCN).

El hallazgo, considerado histórico, refuerza la idea de que los cometas interestelares funcionan como auténticas “cápsulas del tiempo”, capaces de transportar información sobre la química de los discos protoplanetarios donde se formaron.

Una firma química distinta

Los investigadores explicaron que la abundancia de estas moléculas constituye una “firma” del entorno original del cometa. El metanol representa cerca del 8% del vapor emitido por 3I/ATLAS, una proporción cuatro veces mayor a la registrada en la mayoría de los cometas del Sistema Solar.

En paralelo, el cianuro de hidrógeno se libera desde el núcleo helado a un ritmo estimado de entre 0,25 y 0,5 kilogramos por segundo. Esta presencia resulta clave para reconstruir la composición original del material congelado que dio origen al objeto.

Martin Andrew Cordiner, investigador del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA, subrayó que “moléculas como el cianuro de hidrógeno y el metanol aparecen solo en trazas en los cometas de nuestro sistema. En este objeto, en cambio, son sorprendentemente abundantes”.

Implicancias para la astroquímica

El metanol suele formarse en el espacio sobre granos de polvo cubiertos de hielo, donde reacciones simples transforman monóxido de carbono congelado en metanol mediante la incorporación de átomos de hidrógeno. Su abundancia en 3I/ATLAS sugiere que el cometa se originó en un entorno químico muy distinto al del Sistema Solar.

El cianuro de hidrógeno, por su parte, no solo permite estimar la composición original del núcleo, sino que también tiene relevancia en la química prebiótica. En determinadas condiciones, puede participar en procesos que conducen a la formación de aminoácidos y otras moléculas orgánicas básicas, consideradas precursoras de la vida.

Un laboratorio natural

La relación entre metanol y cianuro de hidrógeno en 3I/ATLAS se encuentra entre las más altas registradas en un cometa. Para los científicos, este dato refuerza la hipótesis de que el objeto se formó en un entorno químico radicalmente diferente, lo que convierte al cometa en un laboratorio natural para estudiar la diversidad de procesos químicos en otros sistemas planetarios.

Además, el descubrimiento se suma a la confirmación previa de agua en el cometa, realizada por el observatorio Swift de la NASA, lo que amplía el interés por futuras misiones. De hecho, ya se evalúa la posibilidad de lanzar una expedición en 2035 para alcanzar al cometa antes de que se evapore por completo.

Una ventana al origen de la vida

Cada nueva molécula detectada en 3I/ATLAS abre una ventana hacia la comprensión de cómo se forman los compuestos orgánicos en distintos rincones de la galaxia. Para los especialistas, estos hallazgos no solo enriquecen el conocimiento sobre la química interestelar, sino que también aportan pistas sobre los procesos que podrían conducir a la aparición de vida en otros mundos.

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