En medio de la crisis que desembocó en el cierre definitivo de la planta de neumáticos Fate en San Fernando, se conoció que la compañía había concretado días antes una operación inmobiliaria con Aluar, la mayor productora de aluminio primario del país. El acuerdo, informado a la Comisión Nacional de Valores (CNV) el 13 de febrero, implicó la venta de 12,7 hectáreas del predio de Fate por US$ 27 millones.

Un movimiento entre empresas del mismo grupo

La particularidad de la transacción es que ambas firmas comparten accionista principal: Javier Madanes Quintanilla, uno de los industriales más influyentes de la Argentina. Madanes controla tanto Fate, líder en el mercado de neumáticos durante más de ocho décadas, como Aluar, con base en Puerto Madryn y fuerte presencia exportadora.

Según el comunicado oficial, las hectáreas adquiridas por Aluar “se encuentran vinculadas actualmente a instalaciones que ocupa la empresa en su carácter de locataria y no afectan el área productiva de Fate”.

El cierre de Fate y la conciliación obligatoria

El 18 de febrero, Fate anunció el cierre definitivo de su planta de San Fernando, con el despido de más de 900 trabajadores. La empresa argumentó que la apertura de importaciones y los cambios en las condiciones de mercado hicieron inviable la continuidad de la producción.

En su comunicado, la compañía destacó su trayectoria industrial: “Fuimos la primera empresa en abastecer neumáticos radiales a la plataforma automotriz local y el único productor nacional de neumáticos radiales para transporte, consolidando además una fuerte presencia exportadora en Europa, Estados Unidos y América Latina”.

Tras el anuncio, la Secretaría de Trabajo, a cargo de Julio Cordero, dictó la conciliación obligatoria por 15 días, suspendiendo los despidos y convocando a una instancia de negociación con el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA).

Un caso que expone tensiones estructurales

La venta de parte del predio a Aluar y el cierre de Fate reflejan la compleja situación de la industria nacional frente a la competencia externa y la necesidad de redefinir estrategias empresariales. Mientras Aluar refuerza su presencia en San Fernando, Fate se retira de la producción, dejando un vacío en el sector y un conflicto laboral de gran magnitud.

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