La última transmisión en vivo de la misión científica del Schmidt Ocean Institute, realizada en colaboración con el Conicet y otros centros de investigación argentinos, dejó una postal inesperada que conmovió a miles de espectadores: la aparición de un curioso ejemplar marino apodado por la audiencia como el “pez triste”.
Este domingo 10 de agosto marcará el cierre oficial de la expedición, que durante varias semanas transmitió en directo las exploraciones del ROV SuBastian, un robot submarino capaz de descender a profundidades extremas. La misión, centrada en el estudio del Cañón Submarino Mar del Plata, logró captar la atención de más de 20 mil personas conectadas de manera simultánea a través del canal de YouTube del instituto, generando una comunidad virtual activa y apasionada.
La jornada final comenzó en la madrugada, con una inmersión que alcanzó los 3.900 metros de profundidad. Fue allí, entre la oscuridad y el silencio del fondo oceánico, donde el equipo de científicos y el público fueron sorprendidos por la presencia de un pez de apariencia singular. Su rostro, interpretado como melancólico, inspiró a los espectadores a bautizarlo inmediatamente como el “pez triste”, un personaje simbólico de la despedida de esta aventura científica.
En el chat en vivo, las reacciones oscilaron entre la ternura, el humor y la nostalgia. Algunos usuarios aseguraban que el animal “extrañaría las cámaras”, mientras otros agradecían a los investigadores por compartir imágenes únicas del lecho marino.
La misión no solo permitió registrar escenas entrañables como esta, sino que también aportó valiosa información científica sobre la biodiversidad y la geología de una de las zonas más inexploradas del océano Atlántico sur. Con el retorno del ROV SuBastian y el cierre del streaming, culmina una etapa que combinó la rigurosidad científica con la capacidad de acercar el mundo submarino al público general, demostrando que la ciencia también puede emocionar.
