El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este miércoles que Irán solicitó un alto el fuego en el marco del conflicto iniciado a fines de febrero, aunque advirtió que su administración solo lo considerará una vez que el estrecho de Ormuz esté “abierto, libre y despejado” para la navegación internacional.

“El presidente de Irán acaba de pedir a los Estados Unidos de América un ALTO EL FUEGO”, escribió Trump en su red Truth Social. Y agregó: “Lo consideraremos cuando el estrecho de Ormuz esté abierto. Hasta entonces, estamos haciendo polvo a Irán, o, como se dice, ¡de vuelta a la Edad de Piedra!”. El mandatario tiene previsto dirigirse a la nación en un discurso televisado durante la noche, donde ofrecerá una “importante actualización” sobre la evolución del conflicto.

Escalada militar en la región

Horas antes del mensaje presidencial, Israel lanzó una ofensiva de gran escala contra objetivos en Teherán. Medios iraníes reportaron ataques en zonas cercanas a la antigua embajada estadounidense, con daños en el edificio. El ejército israelí confirmó la operación y señaló que interceptó misiles lanzados desde territorio iraní, en la primera represalia registrada en casi 20 horas. El saldo fue de al menos 14 heridos, entre ellos una niña de 11 años en estado grave.

Los bombardeos también afectaron complejos siderúrgicos en el centro y suroeste de Irán. En paralelo, Israel informó la intercepción de un misil proveniente de Yemen, reivindicado por los rebeldes hutíes, aliados de Teherán. Kuwait, Baréin y Catar reportaron incidentes vinculados a ataques atribuidos a Irán, mientras que en Emiratos Árabes Unidos un ciudadano de Bangladesh murió tras ser alcanzado por escombros derivados de la interceptación de drones.

Impacto global y mercados financieros

La guerra, iniciada el 28 de febrero tras ataques coordinados de Estados Unidos e Israel contra Irán, ya repercute en los mercados energéticos y financieros internacionales. Trump sorprendió al señalar que el conflicto podría terminar en “dos, quizás tres semanas”, aunque insistió en que Washington “terminará el trabajo”.

Las declaraciones generaron un efecto inmediato en los mercados: el índice Nikkei de Japón subió más de 4%, el Kospi surcoreano superó el 6% y las principales bolsas europeas registraron alzas superiores al 2%. El petróleo, en cambio, mostró una leve baja: el Brent cotizaba en torno a los 101,98 dólares (-1,91%) y el WTI en 99,05 dólares (-2,30%).

Incertidumbre diplomática

Desde Teherán, el presidente Masoud Pezeshkian expresó la “voluntad” de poner fin a la guerra, aunque condicionó cualquier acuerdo a garantías que eviten nuevos enfrentamientos. El canciller Abás Araqchi negó negociaciones formales con Washington, aunque reconoció el intercambio de mensajes directos e indirectos.

Los Guardianes de la Revolución, por su parte, amenazaron con represalias contra empresas tecnológicas estadounidenses como Google, Intel, Meta y Apple si continúan los ataques contra dirigentes iraníes.

Israel mantiene la ofensiva

El primer ministro israelí reafirmó que la campaña militar continuará y sostuvo que el conflicto ya “cambió el panorama de Oriente Medio”. Según aseguró, los programas balísticos y nucleares de Irán dejaron de representar una “amenaza existencial”.

En Líbano, al menos siete personas murieron en nuevos bombardeos israelíes contra posiciones vinculadas a Hezbolá. El ejército israelí informó la eliminación de un “alto comandante” del grupo en Beirut. El ministro de Defensa, Israel Katz, advirtió que su país planea mantener tropas en el sur del Líbano incluso después del fin de la guerra, lo que genera preocupación en la ONU ante una eventual “nueva ocupación”.

El estrecho de Ormuz, eje de la disputa

El Reino Unido anunció la convocatoria de una reunión con unos 30 países para coordinar acciones que garanticen la seguridad del transporte marítimo en el estrecho de Ormuz, corredor estratégico para el comercio mundial de petróleo.

La evolución del conflicto y la eventual apertura de esa vía marítima aparecen como factores determinantes para una posible desescalada en la región. El mensaje de Trump, al condicionar cualquier alto el fuego a la situación en Ormuz, refuerza la centralidad de ese enclave en la dinámica de la guerra y en el tablero geopolítico global.

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